Tipos de meditación

tipos de meditación

La meditación aporta múltiples beneficios para la salud. Sin embargo, en torno a lo que realmente se trata meditar existen aún ciertos mitos y conceptos erróneos. Hay todavía personas que creen que solamente se trata de abstraerse del entorno exterior y comenzar a explorar el pasado. Es cierto que se exigen máxima concentración y profundidad, pero es mucho más que eso. 

Esta es una práctica muy común en la cultura oriental y puede ser comparada en ciertos aspectos a la práctica occidental conocida con el nombre de Mindfulness. Meditar significa poner en práctica varias técnicas, metodologías y procedimientos; en conjunto también están asociadas a ciertas creencias de índole espiritual y religioso. De hecho sus orígenes los encontramos en la religión budista. 

Además, tampoco hay una sola forma de meditar, así como tampoco quienes lo practican tienen los mismos objetivos. Meditar va mucho más allá de “pensar atenta y detenidamente sobre algo”, de hecho es un amplio conjunto de prácticas donde la fe cuenta tiene un papel protagonista. A continuación exploramos cuáles son los tipos de meditación más practicados. 

Meditación budista

Es el tipo de meditación más conocido y también se cataloga como la más “completa”. Tiene por objetivo de lograr que la mente esté en un completo estado de concentración, donde el «aquí y ahora» es la prioridad. Durante su práctica la persona deberá identificar las “interferencias” que le impiden estar en tranquilidad y paz. Es decir, pueden ser emociones, pensamientos, recuerdos, sensaciones e incluso “influencias” del entorno. 

Quienes la practican aseguran que logran ser dueños de su propia mente, dejan de ser esclavos de aquellas “malas influencias” que no les permiten vivir plenamente. Lograr conectarse con la “auténtica esencia” y dejar de lado aspectos negativos de la mente y el espíritu son algunos de sus aportes. 

La técnica principal de la meditación budista es la atención a la respiración. Máxima concentración se exige durante el acto de respirar, mientras esto sucede la mente explora varios aspectos que pueden estarnos preocupando en el presente. 

Meditación vipassana

También se conoce con el nombre de la “meditación penetrante”. Este nombre se asocia al principal objetivo de este tipo de meditación el cual es lograr analizar las cosas tal y como realmente son. Se trata de una meditación muy enfocada en la introspección, lo cual exige que la persona se observe a sí misma objetivamente. Durante este proceso es posible conectarse con la propiamente y ser testigo de lo que ocurre en el interior para luego controlarlo. 

Este tipo de meditación sirve de referencia para la técnica del mindfulness. En ambos la premisa principal es aprender a eliminar los pensamientos negativos. Se trata de influencias que tienen su origen en situaciones y personas que nos ocasionan sufrimiento. 

Se promueve el aprendizaje y la puesta en práctica de una serie de hábitos y conductas. Por ejemplo, controlar las mentiras, aprender a respirar correctamente, aprender a concentrarnos, ser conscientes de las sensaciones que experimentamos y ser más bondadosos con los demás. 

Meditación zen

También se conoce como meditación “zazen”, y hace referencia a que se debe practicar mientras se está sentado. A diferencia de otras tecnologías de meditación, en este caso la posición corporal es de vital importancia. Se podría afirmar que es una meditación mucho más estricta y exige que se haga correctamente.  

Para empezar nos debemos sentar en el suelo con la columna en posición recta, no debemos de cambiar esta postura en ningún momento. La barbilla debe estar en dirección hacia el suelo, es decir agachada. Las manos se colocan sobre el vientre y los ojos no se cierran, pero se enfocan hacia abajo lo que da la sensación de estar durmiendo. 

Suele no recomendarse para personas que apenas están aprendiendo a meditar. Además de aprender la técnica de la respiración y también tiene vital importancia la observación mental. Eventualmente con su práctica se desarrolla una mejor gestión de las emociones y pensamientos, ya que nos conectamos con el interior. 

Meditación tonglen

Se describe como el tipo de meditación que es el resultado de la combinación de las técnicas de la meditación budista pero con influencias tibetanas. Su premisa principal es ayudar a las personas a conectar con su sufrimiento interior, con la finalidad de lograr superarlo. Es un tipo de meditación ideal para individuos que aún están lidiando con traumas del pasado que no les dejan vivir su presente. 

Meditación dzogchen

Se relaciona con el budismo tibetano y se ha hecho popular gracias a que el Dalai Lama lo practica. Su premisa es lograr que las personas se mantengan en un estado constante de concentración y reflexión. No se exige pronunciar ningún tipo de mantra o se debe aplicar una técnica de respiración en concreto. En esta práctica se dice: “Solo respirando, solo sentándose, solo siendo”.

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