“¡Quiero una Iglesia pobre!”… y la corrupción conspira contra Francisco

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También en la Iglesia hay quienes, en lugar de servir, de pensar en los demás, se sirven de la Iglesia: los trepadores, los apegados al dinero. Y cuántos sacerdotes, obispos hemos visto así. Es triste decirlo ¿no?”, dijo el Papa Francisco en una reciente homilía en Santa Marta (06.11.2015).

Palabras que son reveladoras a la luz de los actuales escándalos, con la Iglesia en el punto de mira por el uso “desenvuelto” de las finanzas vaticanas.

¿Y quien paga los platos rotos de la corrupción en la Iglesia y fuera? “Los pobres pagan. Los pobres pagan la corrupción: pobres materiales, pobres espirituales”, resumió el Papa en la homilía en Santa Marta, el 16 de junio de 2014, antes del caso Vatileaks II y el robo de documentos confidenciales en el Vaticano.

El Papa en marzo de 2013 prometió servir a la Iglesia y erradicar la corrupción en el Vaticano a través de una reforma que llevó a instituir la Secretaría de la Economía, súper ministerio de las finanzas. Además de un Consejo (de 8 prelados y 7 expertos laicos) que controle las actividades económicas vaticanas.

El Papa es un enemigo declarado de la corrupción, quien la considera un “cáncer por erradicar” y en varias ocasiones ha explicado por qué este mal obstaculiza la caridad.

En este artículo recorreremos las palabras del Papa para señalar como la corrupción es una tragedia que sustrae recursos valiosos para destinar a los más pobres y para acabar con las injusticias.

El último síntoma de este mal que golpeó el Vaticano ocurrió en la abadía de Montecassino. La justicia italiana decomisó 500 mil euros a un ex abad ya alejado de su cargo por Francisco en 2013. Pietro Vittorelli se apropió del dinero de la caridad diocesana. Gastaba 34 mil euros al mes. Recursos que desde 2007 hasta 2013 utilizó en viajes, ostras, fiestas, entre otros “placeres mundanos”. 

“La corrupción la paga el pobre”, sentenció el Papa en la homilía arriba mencionada (16.06.2014): “Si hablamos de los corruptos políticos o de los corruptos económicos, ¿quién paga esto? Pagan los hospitales sin medicinas, los enfermos que no reciben cura, los niños sin educación. Allí están los modernos Nabot, que pagan la corrupción de los grandes”, denunció.

El Papa, al contrario de lo que se puede pensar, sabe muy bien lo que huele mal en la Iglesia y fuera, más allá de los escándalos de estos días: “Se habla demasiado de un prelado que se enriqueció demasiado y abandonó su deber pastoral para cuidar su propio poder”, reconoció en aquella homilía.

Corruptos políticos, corruptos de los negocios y corruptos eclesiásticos, hay en todas partes”, dijo en 2014, anticipando por mucho la publicación de los libros Via Crucis de Gianluigi Nuzzi, y Avaricia del también periodista italiano Emiliano Fittipaldi.

¿Quién paga la corrupción de un prelado?

El Papa aprobó en agosto de 2013 decreto para combatir la corrupción en el banco del Vaticano, IOR. Así fortaleció la supervisión de las transacciones financieras. Además, autorizó la colaboración entre la justicia vaticana e italiana para aclarar delitos financieros

“¿Y quién paga la corrupción de un prelado? La pagan los niños que no saben hacer el signo de la cruz, que no reciben catequesis, que no son atendidos –lamentó-. La pagan los enfermos que no son visitados, la pagan los encarcelados que no reciben atención espiritual”, insistió.

Un párroco anti-mafia en Nápoles, tierra de la Camorra, Maurizio Patriciello, “pastor con olor a oveja” hizo un diagnóstico ejemplar al respecto: “No piensen nunca que queremos defender a los sacerdotes deshonestos (pedófilos y corruptos)…Existen tramposos que han entrado dentro de un cuerpo al que no tenían algún derecho”, dijo al canal TV2000.

Servicio vs Corrupción

Precisamente, por ello, el Papa Francisco no se cansa de hablar de “la radicalidad” del servicio.

Un sacerdote, un político, un economista, un profesor de escuela…, quien siga a Cristo debe estar “al servicio, no detenerse, ir más allá, olvidándose de sí mismo, y la comodidad del estatus: he logrado un estatus y vivo cómodamente sin honestidad, como esos fariseos, de los que habla Jesús” (Homilía 06.11.2015)

En una entrevista reciente a un diario callejero escrito por personas sin hogar en Holanda confirmó que “la Iglesia debe hablar con la verdad y también con el testimonio: el testimonio de la pobreza. Un creyente no puede hablar sobre la pobreza o sobre los “sin techo” y llevar una vida de faraón”, dijo a Straatnieuws (06.11.2015).

Papa Francisco dice duele ver sacerdotes y monjas con coches caros

Francisco habla de “una Iglesia pobre y para los pobres”. En una de sus primeras audiencias en el aula Pablo VI del Vaticano sostuvo: “A mí me duele cuando veo a un sacerdote o una monja con un automóvil ultimo modelo…¡Pero eso no se puede!” . Y si existe la tentación, pidió a esos consagrados que se acuerden de cuántos niños se pueden alimentar con el precio de un “kilómetro 0”.

La corrupción es contraria al servicio y usa a los demás para satisfacer su apetito voraz de comodidad.

“Cuando la Iglesia es tibia, ensimismada, incluso con afán de negocios sin escrúpulos, no se puede decir que es una Iglesia que administra, que está al servicio, sino que se sirve de los demás”, denunció.

Así la corrupción es “una tentación” que es espejo de “una doble vida: me hago ver como ministro, como el que sirve, pero en el fondo me sirvo de los demás”, dijo Francisco (Homilía, Santa Marta 06.11.2015).

La corrupción apesta

El Papa en su visita a Nápoles, sur de Italia, en marzo 2015 denunció la corrupción política y exhortó a los criminales a arrepentirse. El discurso con la frase “la corrupción apesta” se volvió viral en redes sociales.

El papa Bergoglio -en la ciudad de Nápoles, en el barrio más golpeado por la pobreza, la violencia y la falta de oportunidades, Scampia, la periferia de las periferias- recordó que “la corrupción es sucia y la sociedad corrupta apesta. Un ciudadano que deja que le invada la corrupción no es cristiano, ¡apesta!”.

El Papa advierte que la corrupción es “un mal más grande que el pecado. Más que ser perdonado, este mal debe ser curado”, expresó. Al mismo tiempo la corrupción forma parte de un “proceso de muerte”, que se opone a la “esperanza”.

La riqueza en pocas manos es corrupción globalizada

En otro discurso del mes pasado, Francisco explicó que “la escandalosa concentración de la riqueza global es posible a causa de la complicidad de los responsables de la cosa pública con los poderes fuertes”, dijo (el 23 de octubre).

De esta manera, una vez más confirmó que la corrupción le quita el pan a la gente honesta.

El corrupto no acepta criticas

Francisco señaló que “hay pocas cosas más difíciles que abrir una brecha en un corazón corrupto”. Indicó que esta persona vive del oportunismo e incluso llega a interiorizar una máscara de hombre honesto.

“El corrupto no puede aceptar la crítica, descalifica a quien la hace, busca disminuir cualquier autoridad moral que pueda cuestionarlo”, denunció.

La corrupción en hombres de Estado y finanzas

En ese sentido, denunció que esta tragedia “se ha vuelto natural”, casi como “una práctica habitual en las transacciones comerciales y financieras, en las contrataciones públicas, en cada negociación que implica a agentes del Estado”.

“Es la victoria de la apariencia sobre la realidad y de la desfachatez impúdica sobre la discreción honorable”, lamentó.

El sistema judicial corrupto

El Papa asimismo alertó de una corrupción dentro del sistema judicial al denunciar las sanciones selectivas. “Es como una red que captura solo los peces pequeños, mientras deja a los grandes libres en el mar”, reveló.

Las formas de corrupción que es necesario perseguir con mayor severidad son aquellas que causan graves daños sociales”, advirtió.

Así puso como ejemplo los actos que causan daños económicos y sociales a través de “graves fraudes contra la administración pública”.

La esperanza prevalece sobre la corrupción 

“Sin embargo, el Señor no se cansa de llamar a las puertas de los corruptos. La corrupción no puede contra la esperanza”, aseguró el Papa.

En fin, la corrupción niega la dignidad de los más necesitados. El Papa recuerda que “Jesús vino al mundo sin techo y se hizo pobre. La Iglesia quiere abrazar a todos y decir que es un derecho tener un techo sobre ti. En los movimientos populares se trabaja con tres ’T’: Trabajo, Techo y Tierra”. Pero, no hay tres T sin la honestidad y el trabajo en todos los ámbitos de la vida.

Jornada Mundial contra la corrupción en el mundo

El 9 de diciembre en todo el mundo se celebra un día contra la Corrupción, instituida por las Naciones Unidas en 2003, que tiene el objetivo de sensibilizar sobre esta lacra y luchar contra ella y prevenirla. Además porque obstaculiza el crecimiento económico y sustrae fondos valiosos para destinar a los más necesitados. Según el Banco Mundial, las actividades vinculadas con la corrupción en el mundo devoran alrededor de US$1000 millones de millones.

Via ALETEIA

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