Novena franciscana de Navidad. Día 7

APRENDIENDO A RELACIONARNOS Y A COMPROMETERNOS CON LA VIDA. 

Novena con énfasis en el cuidado de la casa común (Laudato Si).

 

Oración para todos los días (Oración franciscana por la paz). 

¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz!

Que allí donde haya odio, ponga yo amor;

donde haya ofensa, ponga yo perdón;

donde haya discordia, ponga yo unión;

donde haya error, ponga yo verdad;

donde haya duda, ponga yo fe;

donde haya desesperación, ponga yo esperanza;

donde haya tinieblas, ponga yo luz;

donde haya tristeza, ponga yo alegría.

 

¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto

ser consolado como consolar;

ser comprendido, como comprender;

ser amado, como amar.

 

Porque dando es como se recibe;

olvidando, como se encuentra;

perdonando, como se es perdonado;

muriendo, como se resucita a la vida eterna.

  

DÍA SÉPTIMO: Nuestro compromiso con la solidaridad.

*Texto bíblico:

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue. Lc 1, 26-38.

*Mensaje del papa Francisco por medio de su encíclica Laudato Si (Alabado seas):

Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva. Como dijeron los Obispos de Sudáfrica, «se necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación de Dios». Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades. (LS 14)

*Compromisos:

La Santísima Virgen María al acoger el proyecto salvífico de Dios, es decir, aceptar en su vida, en su cuerpo a nuestro Señor Jesucristo, se solidarizó con la humanidad para que construyera un mundo más humano, más fraterno, más incluyente, en definitiva, para consolidar los valores del reino de Dios como la justicia, la paz y el gozo en el Espíritu Santo. La solidaridad es un signo de la presencia amorosa de Dios entre nosotros que nos impulsa a no ser indiferentes a las necesidades de los más pobres y al grito de la tierra por la agresión que estamos ejerciendo sobre ella.

Gozos (Cántico del Hermano Sol de San Francisco de Asís): 

/Dulce Jesús mío,

mi niño adorado/,

/ven a nuestras almas,

ven no tardes tanto. /

 

Altísimo, omnipotente, buen Señor,

tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, corresponden,

y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.

 

Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,

especialmente el señor hermano sol,

el cual es día, y por el cual nos alumbras.

Y él es bello y radiante con gran esplendor,

de ti, Altísimo, lleva significación.

 

Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,

en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.

Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,

y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,

por el cual a tus criaturas das sustento.

 

Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,

la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,

por el cual alumbras la noche,

y él es bello y alegre y robusto y fuerte.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,

la cual nos sustenta y gobierna,

y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

 

Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,

y soportan enfermedad y tribulación.

Bienaventurados aquellos que las soporten en paz,

porque por ti, Altísimo, coronados serán.

 

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,

de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:

bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,

porque la muerte segunda no les hará mal.

Load y bendecid a mi Señor,

y dadle gracias y servidle con gran humildad.

 

Oración a la Virgen María (autor: San Francisco de Asís).

Santa Virgen María,

no ha nacido en el mundo entre las mujeres

ninguna semejante a ti,

hija y esclava del altísimo Rey sumo y Padre celestial,

madre de nuestro santísimo Señor Jesucristo,

esposa del Espíritu Santo:

ruega por nosotros,

junto con el arcángel san Miguel

y todas las virtudes del cielo

y con todos los santos,

ante tu santísimo Hijo amado,

Señor y Maestro. Amén.

 

Oración a San José (Himno del Oficio de Lectura de la solemnidad de San José).

Custodio providente y fiel del Hijo,

amor junto al Amor por todas partes presente,

silencio del que ve la gloria inmensa

de Dios misericordioso.

 

Esposo enamorado de la Virgen,

...

la mente ante el misterio reclinabas,

rosal inmaculado que florece,

es obra del Señor a quien amabas.

 

Callada voluntad en Dios perdida,

amor hecho mirada de confianza,

fiel en el trabajo y en la prueba,

provéenos de amor y de esperanza.

 

Protege la asamblea de los justos,

reunidos en la fe, cuerpo de Cristo;

sé padre que nos lleve a nuestro Padre,

amor del gran Amor que nos da el Hijo.  Amén.

 

Oración al Niño Jesús.

Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, que dijiste a la Venerable Margarita del Santísimo Sacramento: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado” (vamos a elevar en silencio una súplica al Niño Jesús por alguna necesidad). Llenos de confianza en Ti, ¡Oh Jesús, que sois la misma verdad, venimos reconociendo que somos pecadores! Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Nos entregamos a Ti, ¡oh Niño misericordioso! seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que, en virtud de tu divina promesa, acogerás nuestra súplica. Amen.

 

CANTOS

  1. Noche de paz.

Noche de paz, noche de amor

Todo duerme en derredor

sólo velan mirando la faz

de su niño en angélica paz

José y María en Belén

José y María en Belén

 

Noche de paz, noche de amor

Llena el cielo un resplandor

en la altura resuena un cantar:

os anuncio una dicha sin par

que en la tierra ha nacido Dios

hoy en Belén de Judá

Hoy en Belén de Judá

 

Noche de paz, noche de amor

Todo duerme en derredor

sólo suenan en la oscuridad

Armonías de felicidad

Armonías de paz

 

  1. El Tamborilero.

El camino que lleva a Belén

baja hasta al valle que la nieve cubrió.

Los pastorcillos quieren ver su Rey,

le traen regalos en su humilde zurrón

al Redentor, al Redentor.

 

Yo quisiera poner a tus pies

algún presente que te agrade, Señor,

más Tú ya sabes que soy pobre también

y no poseo más que un viejo tambor.

En tu honor frente al portal tocaré

que con mi tambor!

 

El camino que lleva a Belén

voy marcando con mi viejo tambor,

nada hay mejor que yo pueda ofrecer,

su ronco acento es un canto de amor

al Redentor, al Redentor.

Cuando Dios me vio tocando

ante Él me sonrió.

 

  1. Vamos, vamos pastorcitos.

vamos, vamos, vamos, vamos pastorcitos,

vamos, vamos, vamos a Belén

y veremos todos al Dios del amor con el perfume del alma

y los homenajes de la adoración (bis)

 

en el portal de Belén, hay estrellas, sol y luna

/la Virgen y San José/,

y el niño Dios en la cuna.

 

Vamos, vamos, vamos, vamos pastorcitos (bis)

Entre tanto San José

lo acaricia en sus brazos

/y la Virgen María/

lo acaricia en su regazo

 

Vamos, vamos, vamos, vamos pastorcitos (bis)

 

Pastorcitos, ¡gran noticia!

grata nueva os voy a dar

/que tres reyes del oriente/

se dirigen al portal

 

  1. Pastores, venid.

En el portal de belén

hay estrellas, sol y luna

la Virgen y San José

y el niño que está en la cuna

Coro:

Pastores venid

pastores llegad

adorad al niño

adorad al niño

que ha nacido ya (bis)

 

Ábreme tu pecho niño

ábreme tu corazón

que hace mucho frío afuera

y allí solo hallo calor

Coro.

Al niño miró la Virgen

a la Virgen San José

al niño miran los dos

y se sonríen los tres

Coro.

No sé si será el amor

No sé si serán mis ojos

más cada vez que te miro

me pareces más hermoso

Coro

 

  1. Campana sobre campana.

Campana sobre campana,

y sobre campana una,

asómate a la ventana,

verás el Niño en la cuna.

 

Coro:

/Belén, campanas de Belén,

que los Ángeles tocan

qué nueva me traéis?/

 

Recogido tu rebaño

a dónde vas pastorcillo?

Voy a llevar al portal

requesón, manteca y vino.

 

Coro.

Campana sobre campana,

y sobre campana dos,

asómate a esa ventana,

porque ha nacido Dios.

 

Coro.

Campana sobre campana,

y sobre campana tres,

en una Cruz a esta hora,

el Niño va a padecer.

 

  1. Los peces en el río.

La Virgen se está peinando

entre cortina y cortina

los cabellos son de oro

y el peine de plata fina.

 

Coro:

Pero mira cómo beben los peces en el río

Pero mira cómo beben por ver al Dios nacido

Beben y beben y vuelven a beber

Los peces en el río por ver a Dios nacer.

 

La Virgen se está lavando

y tendiendo en el romero

los pajaritos cantando

y el romero floreciendo.

 

Coro.

La Virgen se está peinando

entre cortina y cortina

los cabellos son de oro

y el peine de plata fina.

 

  1. Burrito sabanero.

Con mi burrito sabanero

voy camino de Belén,

con mi burrito sabanero

voy camino de Belén.

 

Si me ven, si me ven voy camino de Belén

si me ven, si me ven voy camino de Belén

 

El lucerito mañanero ilumina mi sendero,

el lucerito mañanero ilumina mi sendero

 

Si me ven, si me ven voy camino de Belén

Si me ven, si me ven voy camino de Belén

 

En mi burrito voy cantando,

mi burrito va trotando,

En mi burrito voy cantando

mi burrito va trotando

 

Si me ven, si me ven voy camino de Belén

si me ven, si me ven voy camino de Belén

 

 

Fray Manuel Alfonso Vargas Reales OFMCap.

 

Autores y/o documentos consultados:

Documento de Aparecida. V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe.

Eloi Leclrec OFM. El Cántico de las Criaturas.

Fernando Uribe OFM.  El Proceso Vocacional de Francisco de Asís.

Leonardo Boff. San Francisco de Asís, ternura y vigor.

Papa Francisco. Laudato Si: Sobre el cuidado de la casa común.

Ratio Formationis de los Hermanos Menores Capuchinos.

San Francisco de Asís, Escritos y biografías, Documentos de la Época.

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