Curso OFS 8: De los penitentes franciscanos a la OFS

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SUPRA MONTEM. PRIMERA REGLA DE LOS SEGLARES FRANCISCANOS (1289)

El documento

La bula Supra Montem, del 18 agosto 1289 representa un punto firme en el proceso evolutivo de la institucionalización del movimiento penitencial. Con esta bula, el movimiento penitencial tuvo una Regla de vida oficial, y era la primera vez que se vinculaba una Orden tercera a una Orden, mendicante esta vez. El papa aconsejaba, consecuentemente, que los visitadores de la Orden penitencial fueran tomados de los frailes Menores[1].

El texto de la Supra Montem[2] no dice nada acerca de los motivos que indujeron al papa Nicolás IV a publicarla. El documento se elaboró en respuesta a una petición de los penitentes lombardos de inspiración franciscana; éstos consideraron que al ser el pontífice franciscano, era el momento adecuado para obtener una aprobación clara y definitiva a su modo de vida. Para ello enviaron a la Curia Romana al abogado Ugolino de’Medici para que solicitara del Papa la aprobación del Memoriale de 1221; el papa dio una nueva estructura a dicho texto y lo aprobó como Regla oficial de los penitentes franciscanos.

La Supra Montem está inscrita en el registro de cartas comunes de Nicolás IV; no está incluida dentro de las cartas curiales. La Supra Montem fue considerada equivalente a otras cartas escritas en las que se pedían dispensas, concesiones, indulgencias. Tuvieron que pagar la tasa prescrita y registrar la petición ante un procurador acreditado en la Curia[3].

La intervención de Nicolás IV (fr. Girolamo d’Ascoli, franciscano), solicitada por los mismos penitentes, se apoyaba en las relaciones ya sólidas entre Penitentes y Menores. También se pueden encontrar otras motivaciones, como indica Giovanna Casagrande: una óptica de recuperación de la autoridad carismática de la Iglesia; una tendencia a encuadrar a los penitentes en el marco minorítico; una decidida perspectiva político-religiosa orientada a contener toda corriente heterodoxa, antiecle­siástica y antipapal[4].

La Regla de Nicolás IV llegó a ser una especie de cobertizo protector, a cuya sombra encontraron acogida, bajo un status canónico-jurídico-eclesiástico regular, varias y diversas soluciones de vida religiosa. Bajo la Supra Montem los penitentes podían vivir en las propias casas, con las familias, en las labores propias, o en formas conventuales (hombres) y monásticas (mujeres). Todas estas posibilidades de vida religiosa afectarían al fenómeno de la reclusión voluntaria, tan en auge en otro momento[5].

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La bula Supra Montem es el primer documento oficial de la Iglesia que afirma que san Francisco es el fundador de la Orden de Penitentes. Según E. Pasztor, el papa Nicolás IV pretendió dar a la Orden de Penitencia una función y una finalidad particular dentro de la sociedad. La Iglesia no sólo necesitaba teólogos y juristas, sino también testigos de la fe en la sociedad, desde una religiosidad popular[6].

En la Iglesia del siglo XIII la lucha contra la herejía era fuerte, y al papa le interesaba un colectivo de hombres y mujeres creyentes, preferentemente laicos, aunque también clérigos y sacerdotes, que manifestaran la verdadera fe y obediencia a la Iglesia.

Nicolás IV pensaba que Francisco de Asís podía ser el aglutinador de ese colectivo: sus exhortaciones, su devoción a la Iglesia, su experiencia de Dios, su devoción a la Palabra, a la eucaristía y a los ministros de ella, podían ser elementos importantes para que otros hombres y mujeres fueran conducidos a vivir una experiencia de encuentro con Dios.

Curso completo en:

 

 


     [1] Las citas de la bula Supra Montem serán Supra Montem y el número del capítulo que corresponda, siguiendo el Bullarium Romanun.

            Supra Montem XVI: “Pero como la presente forma de vida fue instituida por el Beato Francisco, aconsejamos tomar en la Orden de los Frailes Menores, los Visitadores y Directores…”

     [2] NICOLÁS IV, Supra Montem (18-VIII-1289) en B.R. IV, 90-95.

Por otro lado Edith Pasztor, en sus investigaciones en los archivos secretos del Vaticano, descubrió, en los registros de la documentación del papa Nicolás IV, la bula Supra Montem, que está transcrita sin divisiones, secciones, títulos o subtítulos. Cf., E. PASZTOR, La “Supra Montem” e la cancelleria pontificia al tempo di Niccolò IV, en “La Supra Montem”…, o.c,. 84-90.

Según aparece en el Bulario Romano y en el documento hallado por E. Pasztor, la bula está fechada en Rieti.

     [3] Cf., E. PASZTOR, Ibid., 66-67.

     [4] Cf., G. CASAGRANDE, Una orden para los laicos. Penitencia y penitentes en el siglo XIII, en M.P. ALBERZONI, A. BARTOLI, …, Francisco de Asís y el primer siglo de historia franciscana, Oñate 1999, 278-279.

     [5] Según G. Casagrande, es probable que el fenómeno de la reclusión, importante en la Italia central, se viera superado y absorbido por la progresiva afirmación de las terceras órdenes. Cf., Ibid.,  280.

     [6] E. PASZTOR, La “Supra Montem” e la cancelleria…, o.c., 75.

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Escrito por Fray Mario Garcia

Fray Mario es hermano menor capuchino y fue ordenado sacerdote en 1988. Actualmente reside en Pamplona (España) y, entre otras muchas tareas pastorales, es Asistente Nacional de la Orden Franciscana Seglar.

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Curso OFS 9: La Supra Montem