Voluntarios en situaciones limite. Algunos consejos.

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CUERPO A CUERPO (Editorial Santa María)  es el nombre de un libro de carácter testimonial elaborado por curas y voluntarios del HOGAR DE CRISTO presente en las villas de Buenos Aires desde  el 2008. Recoge en forma descarnada pero también esperanzadora el trabajo realizado en la recuperación de adictos, al paco especialmente. CUERPO A CUERPO es también una mística de trabajo

El padre Gustavo Carrara, actual Vicario para las Villas de Emergencia de Buenos Aires, suele decir en los talleres que se animan desde el HOGAR DE CRISTO  que si se pudieran recuperar todos los jóvenes asistidos no se sabría qué hacer con ellos. Porque el problema del consumo hay que repetirlo hasta el hartazgo tiene que ver con la exclusión, con la falta de proyectos de vida, con familias desarraigadas y sin trabajo por décadas, con vínculos inexistentes. La droga es el emergente, el síntoma. La enfermedad está en otro lado.

Allí están los chicos y chicas en ranchadas, o durmiendo en la calle, despertando a los vecinos a la noche con sus polémicas interminables, sus gritos y a veces sus gemidos  cuanto son víctimas de algún siniestro vial que los deja tirados en la calle, a la buena de Dios. Los que con tanta facilidad los estigmatizan tendrían que contemplarlos sin control de su motricidad, con los ojos perdidos, hablando sin ton ni son.

Nadie repara en que nos hemos convertido en una sociedad de adictos. Como dice una psicóloga “los otros adictos ” tienen mejor packaging. Basta subirse a un colectivo para  mostrar nuestras adicciones. Un simple recuento nos mostrará cuantos están atrapados sin salida por el celular.

CUERPO A CUERPO es la manera de abordar la recuperación de adictos, uno por uno… con  planes a corto plazo, con pequeños logros, aceptando la vida como viene, y como dice un voluntario “alimentándose de fracasos”. Porque toda la buena voluntad del mundo, todo el trabajo del mejor de los equipos se estrella con realidades duras e inquebrantables como el granito. Sin embargo el corazón de los voluntarios  hace que se cumpla ese viejo dicho: la gota horada la piedra. La modalidad de trabajo del HOGAR DE CRISTO hace que los chicos, casi  nunca vuelvan al estado en que llegaron, a pesar de sus recaídas.

 

EL ESTADO Y LAS IGLESIAS 

Hace un tiempo el Cardenal Mario Poli (Argentina) hizo un vehemente llamado para que la sociedad se involucre más en la lucha contra las adicciones. Es un problema demasiado grande y complejo como para enfrentarlos solos y desde un solo lugar.

El Estado debe garantizar  salud, educación y seguridad para todos los habitantes. En este último aspecto su papel es indelegable. Debe hacerse cargo de la lucha contra el tráfico de drogas, del control de las armas y de proteger a los ciudadanos de los delitos que se cometen, muchos originados en el consumo y en el tráfico.

Pero el Estado-gobierno tiene nombres concretos de funcionarios, administradores de programas, que a veces “hacen lo que pueden” y a veces “hacen como que hacen” para justificar su existencia.

La recuperación de  los adictos se sostiene en algo que no figura en la carta orgánica de ningún partido político- el amor. Por eso lentamente las administraciones gubernamentales de muchos países están ayudando  en forma pragmática a la multitud de ONG que se organizan desde la sociedad civil. Años de ineficiencia en el tema han construido una cultura de la subsidiariedad, principio luminoso si lo hay desarrollado desde la Doctrina Social de la Iglesia. Que se resume en “ayudemos a quien está haciendo algo y lo puede mostrar”. Están auxiliando con recursos a aquellas ONG que  vienen trabajando heroicamente en el tema.  No es lo mismo que un hogar de recuperación  tenga que alimentar a los chicos con fideos y polenta que con alimentos frescos-carne, frutas y verduras.  Esto último surge del reconocimiento del trabajo de mucha gente y es un auxilio imprescindible ya que, por lo menos,  alivia la búsqueda de recursos alimentarios y concentra las energías de los voluntarios en acciones más eficaces. Lo mismo puede decirse de las redes de salud establecidas con los centros de salud locales.

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ALGUNAS CONSEJOS PARA FUTUROS VOLUNTARIOS

Hace falta mucha gente, muchos voluntarios, mucha solidaridad. Para animar a futuras personas de buena voluntad a involucrarse en la solución quisiera aportar algunas reflexiones derribando algunos mitos. Para colaborar en este tema hay que “ofrecer el corazón” y dejarse enseñar por los que ya tienen transitado un camino en las instituciones.

  1. La recuperación de los adictos no es tarea de psicólogos y psiquiatras, solamente. Estos profesionales pueden ayudar pero es necesaria la acogida de los adictos, la escucha, la cercanía. Es necesario alojarlos en algún lugar de nuestro corazón, hacernos próximos.

Cuando los vemos expulsados de sus familias pensemos que, tal vez la calle   fue la mejor “elección” que pudieron hacer y que luego esa misma  calle se los “tragó”.

2. El que se acerca a colaborar como voluntario a un hogar   de recuperación debe tener en cuenta que

  • hay que actuar en equipo. Es funesto el cortarse solo. Hay que hacer un aprendizaje de la ayuda
  • no hay discursos morales sino aceptación del otro tal y como se lo encuentra
  • no debe ni siquiera soñarse en vigilar y  castigar. En muchas comunidades terapéuticas es una estrategia. Por supuesto que  se plantean límites y se habla todo el tiempo de estos límites y cuando se han transgredido se invita a la reflexión y se toman medidas a la manera de los códigos de convivencia. Al respecto sería bueno desterrar el prejuicio que existe en la sociedad de que en los hogares hay violencia, etc. etc. En el tiempo que participé de las tardes en un hogar fue más la fiesta que la conducta agresiva. Y si la hubo alguna vez fue rápidamente controlada por los referentes.
  • nadie debe sentirse salvador de nadie: esto también es funesto para la tarea solidaria. El voluntario viene a hacer un aporte, viene a “estar con”. El “cuerpo a cuerpo” del Hogar de Cristo (lo que se relata en el libro mencionado) significa que a veces hay que cebar un mate, a veces ir a charlar con el matrimonio que vive en la calle, a veces hay que ir a un hospital a visitar a un enfermo, a veces hay que acompañar a una mujer golpeada a salir de su casa, a veces hay que hacer un trámite, a veces ir a una cárcel. Son minúsculas tareas que construyen  el corazón que acoge  al adicto y pueden lanzarlo (o no ) hacia su recuperación. Ese vínculo a la manera del Padre Misericordioso de la parábola de Lucas, no se olvida y en caso de recaída sirve para un nuevo comienzo. Los chicos suelen decir “rescatate”  El voluntario viene a ayudar para que el otro emprenda su propio “rescate”.

3.- Hay que tratar de llegar antes promoviendo espacios de juego, de arte, de deportes, de teatro, de liderazgo social… al estilo de lo que el papa Francisco propone con las Scholas ocurrentes. Para ayudar a que los chicos tengan un proyecto de vida lo más temprano posible.

 

¿QUÉ PASA CON LOS QUE NO PUEDEN?

Cada cual conoce sus límites personales: de tiempo, de temperamento, familiares.  El llamado es para todos y sinceramente todos pueden hacer algo aunque el poner el cuerpo sea lo más necesario y lo más escaso.

Conocer el centro de adicciones del barrio y acercar ayuda material es también colaborar. Siempre se necesitan alimentos, ropa de cama, ropa interior, pañales, elementos de higiene personal como toallas, jabon, shampoo, maquinitas de afeitar, papel higiénico.

¡Qué bueno sería que así como dos o mas se reúnen a orar y el Señor se hace presente también se hiciera presente en la persona del excluido, esta vez con rostro de adicto!

 

DALES DE BEBER

Las adicciones sobre todo al paco, producen una sed intensísima.  Los jóvenes que duermen en la calle luego de algún “viaje” al despertar necesitan agua. Si no puedes comprometerte con ninguna de las propuestas que te acabo de hacer “Dales de beber”. Ellos mismos te darán la botella de plástico que prolijamente acumulan retirándolas de la basura. “Dales de beber”: tal vez sea lo último que te pidan y te lo agraderán cuando hayan partido a ese Reino que también está preparado para ellos desde siempre.

 

María Cecilia Jaurrieta ofs

N de la R: Las opiniones vertidas corren por cuenta de la redacción y no expresan necesariamente la opinión de la entidad mencionada.

 

Escrito por Cecilia Jaurrieta

Maria Cecilia Jaurrieta esta casada y tiene cinco hijos y seis nietos. Profesó en al Orden Franciscana Seglar en 1986.
Es bioquímica y ha colaborado con distintos medios graficos y radiales franciscanos como NUEVA POMPEYA y EL MENSAJERO DE SAN ANTONIO. Ha publicado varios trabajos relacionados con la religiosidad popular en la Editorial San Pablo. Ha recibido capacitación en mediación comunitaria con la cual ha enriquecido los talleres de educación para la paz que anima desde 1998.

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