Tagle a PYB: ante la crisis de los refugiados debemos hacer un profundo examen de conciencia.

@g_lls

Debo confesar que estaba un poco nervioso ante la posibilidad de entrevistar al cardenal Tagle pero el mismo se encargó de resolverlo en cuanto entró a la pequeña sala en la que lo esperábamos.

Nos presentamos y lo primero que hizo fue bromear con mi apellido “Santa María… madre de Dios”… dijo sonriendo y al preguntarle en que idioma prefería hacer la entrevista respondió “un poco en ingles, un poco en italiano, soy como la torre de Babel… una confusión

 

El cardenal rebosa simpatía y tiene un trato maravilloso en la distancia corta.

 

– Eminencia, hablando del papa Francisco, se habla de “revolución”, de “restauración”, de “reforma”, pero ¿cuál es la palabra más justa para definir a Francisco y su pontificado?

Me parece que el papa Francisco no hablara de “revolución” quizás de “renovación” pero en el sentido del Concilio Vaticano II. Él tiene ese profundo sentido de la gracia del Vaticano II. Una gracia dinámica que, en cada momento de la historia de la Iglesia, se debe profundizar, redescubrir. No es una revolución que elimina el pasado sino que esta siempre basada en el Evangelio y la tradición viva de la Iglesia. Pero es a la vez misionera, evangelizadora de un mundo que cambia.

– Pero si la renovación esta basada en Evangelio, la tradición y el Vaticano II ¿porque tanta resistencia al Papa y su trabajo?

Bueno… esto no es una cosa nueva (sonrisas) yo he estudiado a Pablo VI y durante el Concilio… “la resistencia” era evidente. Incluso Juan Pablo II ha experimentado siempre un tipo de resistencia. Pero yo creo que esto es parte de la naturaleza humana. Cuando hay cambios, cuando hay renovación, sentimos y experimentamos nuestra vulnerabilidad. El espíritu humano cuando ha encontrado, aquello que en ingles se dice “confort zone”, la zona de confort, no quiere cambiar, no quiere cambios.

 

Pero el Santo Padre esta tranquilo. Cada vez que lo he visitado, siempre le pregunto ¿Santidad como esta? Y el me responde “por la gracia de Dios, estoy tranquilo” y esto es muy importante, ante la resistencia, interiormente, el permanece tranquilo. El papa sabe discernir entre la “resistencia mala” y la valida. El Santo Padre es muy humilde. En un encuentro privado me ha dicho “si me ves hacer algo que no esta bien o no es apropiado, dímelo”

 

– ¿Qué debemos esperar después de Francisco? (risas)

Quien lo sabe… no se… pero cada papa deja una herencia, una herencia que siempre radica en la gran tradición de la Iglesia. En mi pequeño estudio de la historia de la Iglesia este es un aspecto muy misterioso para mi. Porque cada papa lleva a su ministerio petrino una apertura a la tradición. Una apertura que ayuda a descubrir un aspecto que siempre ha estado allí, en la tradición, pero este papa ha encontrado un tesoro (risas) en la tradición. Para mi el papa Francisco ha abierto más la Iglesia. La ha abierto al mundo, a la universalidad. Quizás porque el viene de Sud América…

 

– Para usted, como presidente de Caritas Internationalis ¿cuál es su opinión? ¿cómo debemos resolver la crisis de los refugiados?

 

Primeramente debemos responder con urgencia a las necesidades de los refugiados. Debemos brindar un urgente socorro en sus necesidades básicas. Pero la comunidad internacional, especialmente los políticos, los lideres financieros, incluso los militares, la Iglesia y las otras religiones, debemos afrontar la raíz del conflicto. La mayoría de estas personas son inocentes, victimas de su entorno. Como comunidad humana debemos hacer un examen de conciencia y ver, en los refugiados, no números, no estadísticas, sino personas.

 

He estado en el Líbano, a fin de febrero, un pequeño país como Líbano, de cuatro millones de habitantes, ha aceptado dos millones de refugiados… Un pequeño país ha abierto las puertas a dos millones. Y yo me pregunto ¿por qué otros países mas grandes, más ricos no quieren aceptarlos?

 


Las siguientes dos preguntas se formularon en publico durante la intervención del cardenal en la 45 Semana de la Vida Consagrada.

 

– ¿Qué podemos hacer, como Iglesia, si nuestros gobiernos se niegan a aceptar refugiados o ponen manifiestos impedimentos para ello?

Esta claro que los programas no son suficientes. Es por ello imprescindible ir al encuentro personal. Cuando estuve en el Líbano visité un campo de refugiados musulmanes, el líder del campo me dijo “gracias, solo la Iglesia, solo Caritas ha venido a ayudarnos…” Para ellos el acompañamiento es más importante que la comida y la ropa.

 

– ¿Qué le diría a esta Europa que parece haberse olvidado que también ella fue migrante?

La memoria es importante. Si olvidamos que venimos de una gran familia de refugiados no podemos responder a esta crisis. En mi caso particular, cada vez que los toco recuerdo que mi abuelo fue un refugiado chino en Filipinas. Esa memoria me ayuda a ir a su encuentro. Hay que tener memoria.

 

 

 

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