OFS: San Luis y la vida espiritual.

Programa de formación permanente del CIOFS para 2014

Tema I: San Luis y la vida espiritual[1]

                                                                                                         

«Orientar la propia vida hacia Dios»

“Queridísimo hijo: Antes que todo, te exhorto a amar al Señor Dios con todo el corazón y con todas las fuerzas. Sin esto no hay salvación.” (Del «Testamento espiritual de san Luis a su hijo Felipe»)

“Los hombres son extraños; consideran un crimen mi asiduidad a la oración y no tendrían nada que decir si dedicara mi tiempo a los juegos de azar o a perseguir animales salvajes o a cazar aves” (Palabras de san Luis recogidas por Joinville).

 

ASPECTO HISTÓRICO: “SAN LUIS, HOMBRE DE ORACIÓN”

San Luis oraba mucho. Cada día participaba en la Santa Misa, oraba el Oficio de las Horas y estaba largo rato en oración. Cuando podía, se retiraba en la abadía cisterciense de Royaumont para profundizar su encuentro con Dios mediante la meditación y la oración, y así, renovado interiormente, pasaba “del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio”.

Su vida interior se fundaba sobre el deseo de seguir a Cristo y de estar unido a Él hasta el aniquilamiento de la Cruz. Buscaba formarse continuamente y le encantaba escuchar las predicaciones de los teólogos. Acogía con gusto en su mesa a santo Tomás de Aquino y a san Buenaventura.

San Luis tenía conciencia viva del pecado y de la misericordia divina; Blanca de Castilla, su madre, le había dicho: “Hijo mío, yo te amo sobre todo las cosas después de Dios; pero debes saberlo bien, preferiría verte morir que culpable de un solo pecado mortal”. Él se confesaba todas las semanas y sometía a su hermano cuerpo a un camino ascético muy intenso.

Daba limosnas generosas a los pobres, las cuales él mismo entregaba con sus manos.

 

ASPECTO PASTORAL: “EL DESAFÍO DE LA INTERIORIDAD”

El Evangelio es el fundamento de la vida interior de san Luis y de todo auténtico cristiano. San Luis meditaba mucho la Palabra de Dios y no dejaba perder nunca la ocasión de hacérsela explicar.

Si no podemos orar la Liturgia de las horas como hacía san Luis, podemos de cualquier forma estar atentos a relacionar cada hora de nuestra vida con la hora pascual de Jesús. Recojámonos cada día un momento de oración que sea comunión con Cristo y apertura de nuestro corazón al Espíritu Santo. Recordemos que el ayuno fortifica la oración y orienta nuestras fuerzas al servicio de los pobres (CG 13.3; 15.3).

 

Para hacer crecer nuestro amor hacia Dios y nuestros hermanos utilicemos los medios que la Iglesia propone: la Eucaristía, que es el alimento de nuestra vida y que da el sentido final a todos nuestros compromisos y obligaciones, y la Reconciliación que restaura nuestra unión con Dios y con el prójimo (Regla 7).

 

DESDE SAN LUIS A NUESTRO HOY: MOMENTO DE COMPARACIÓN

Aquí presentamos algunas interrogantes que proponemos para facilitar la valoración del santo en la Fraternidad.

La vida espiritual

San Luis llegó a conciliar sus deberes reales con una vida intensa y ferviente. Aunque estemos muy ocupados, ¿qué espacio tienen, en nuestra vida cotidiana, la vida de oración y la vida interior? (Regla 8).

Nos hacemos cargo de muchas responsabilidades: familiares, profesionales, de grupos o asociaciones… ¿Con cuáles medios logramos que estas ocupaciones no nos absorban completamente? ¿Cómo iniciar a los más jóvenes en la vida interior? (CG 8.2, etc.)

Los sacramentos

San Luis tenía una relación intensa con la Eucaristía y con el sacramento de la Reconciliación: ¿Cómo nutren estos sacramentos nuestra vida de fe y nuestra vida de compromisos y ocupaciones? ¿Cómo damos testimonio de ello?

Formación

Atento a la predicación de los teólogos, san Luis daba mucha importancia a la inteligencia de la fe. ¿Sentimos la necesidad de formación? ¿De qué medios podemos servirnos para profundizar nuestra fe y enraizarla en la Palabra? (Regla 4, CG 8,2).

Estar en el mundo

San Luis nunca buscó sobresalir o lucirse, sino más bien actuar, ser y estar en la verdad respecto a Dios. ¿En cuáles circunstancias alcanzo a apartarme del deseo de lucirme? ¿Cuáles son los medios que me ayudan a ser libre respecto a la opinión y a la mirada de los otros?

En el seguimiento de Cristo

San Luis quería particularmente estar unido al Cristo de la Pasión. ¿Qué significa para mí vivir en unión con Cristo pobre y crucificado? (Regla 10, CG 10).

 

VIVIR El CONCILIO VATICANO II

Escuchemos las invitaciones y los llamamientos de la Iglesia y, para los próximos meses, escojamos un camino de conversión, un punto de referencia para nuestra vida de bautizados. Este punto puede ser compartido en la Fraternidad.

 

“Siendo Cristo, enviado por el Padre, fuente y origen de todo el apostolado de la Iglesia, es evidente que la fecundidad del apostolado seglar depende de su unión vital con Cristo, porque dice el Señor: «El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí nada podéis hacer» (Jn. 15,4-5).

“Esta vida de unión íntima con Cristo en la Iglesia se nutre de auxilios espirituales, que son comunes a todos los fieles, sobre todo por la participación activa en la Sagrada Liturgia, de tal forma los han de utilizar los fieles que, mientras cumplen debidamente las obligaciones del mundo en las circunstancias ordinarias de la vida, no separen la unión con Cristo de las actividades de su vida, sino que han de crecer en ella cumpliendo su deber según la voluntad de Dios.

“Es preciso que los seglares avancen en la santidad decididos y animosos por este camino, esforzándose en superar las dificultades con prudencia y paciencia. Nada en su vida debe ser ajeno a la orientación espiritual, ni las preocupaciones familiares, ni otros negocios temporales, según las palabras del Apóstol: «Todo cuanto hacéis de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por Él» (Col 3,17).”(Decreto sobre el apostolado de los laicos, «Apostolicam actuositatem», § 4).[2]

 

VIVIR EL EVANGELIO (Mt 6, 1-8, 16-18)

“Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

“Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.

“Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”[3]

 

[1] Fuente: http://www.catholique78.fr/8-themes-approfondir-0010200. Tema adaptado gracias a la cortés autorización de la Diócesis de Versalles.

[2]Versión en español de Documentos del Concilio Vaticano II. Disponible en http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html. (Nota de la traducción.)

[3]Versión en español del Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Traducción argentina. Librería Editorial Vaticana, 1990. Disponible en http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PUG.HTM. (Nota de la traducción.)

Entrevista con el Ministro Nacional de JUFRA Argentina

“Identidad y Calidad de la Educación Franciscana, Hoy”. Bolivia