Novena a San Francisco. Dia 1: La Fraternidad

Este año les proponemos rezar la novena de una manera “nueva”, basada en el hermano y en los valores que nos identifican como “franciscanos”.

Oraciones comunes para todos los días:

Saludo
¡Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz, redimiste al mundo!

Oración al comienzo
iOh grande y glorioso Dios! Ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza firme y amor perfecto.
Infúndeme, Señor, inteligencia para que cumpla tu santa y divina voluntad.

Oración al finalizar
Mi Dios y mi Todo
¿Quién eres Tú, mi dulce Señor y Dios? ¿ Y quién soy yo, tu pobre e indigno servidor?

¡Cuánto quisiera amarte, santísimo Señor mío! ¡Cuanto quisiera amarre, dulcísimo Señor mío! ¡Señor y Dios mío!

Te entrego todo mi ser y gustosamente te daría cualquier otra cosa si supiera qué más darte.

Padrenuestro, Ave María, Gloria

Conclusión
El Señor nos bendiga y nos guarde, nos muestr su rostro y tenga piedad de nosotros.
Vuelva a nosotros su rostro, y nos conceda la paz.
El Señor nos bendiga. Amén.

DIA 1: LA FRATERNIDAD

“…Por su obediencia a la verdad, ustedes se han purificado para amarse sinceramente como hermanos. Amense constantemente los unos a los otros con un corazón puro, como quienes han sido engendrados de nuevo, no por un germen corruptible, sino incorruptible: la Palabra de Dios viva y eterna” 1 Pedro 1.22-23

 

Naturalmente todos aspiramos a vivir como hermanos. Sin embargo la posibilidad de hacerlo está vinculada íntimamente con una experiencia de amor a Dios. De un Dios que es Padre de toda la humanidad. De un Dios que se hizo hombre en la persona de Jesús. De un Dios, Espíritu de Amor que nos mueve a ver en cada ser humano, a un hijo de ese Padre Bueno e icono, es decir, representación de Jesús.
Para vivir realmente como hermanos el Espíritu nos santifica haciéndonos morir a nosotros mismos, a nuestros pecados. Solamente así podemos.
Ese Espíritu nos abre el corazón para la entrega de amor, libre y gozosa.
Nos damos cuenta que solamente somos seres completos cuando va desapareciendo la tiranía del propio yo, y aparece el otro en mi propia existencia. La experiencia de fraternidad es relación, diálogo, a imagen y semejanza de la Trinidad.

“El Santo tuvo siempre constante deseo y solicitud de asegurar entre los hijos el vínculo de la unidad, para que los que habían sido atraídos por un mismo espíritu y engendrados por un mismo Padre, se estrechasen en paz en el regazo de una misma madre.
Quería unir a grandes y pequeños, atar con afecto de hermanos a sabios y simples, aglutinar con la ligadura del amor a los que estaban distanciados entre sí”. 2 Celano 191

Por Cecilia Jaurrieta, ofs

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Escrito por Cecilia Jaurrieta

Maria Cecilia Jaurrieta esta casada y tiene cinco hijos y seis nietos. Profesó en al Orden Franciscana Seglar en 1986.
Es bioquímica y ha colaborado con distintos medios graficos y radiales franciscanos como NUEVA POMPEYA y EL MENSAJERO DE SAN ANTONIO. Ha publicado varios trabajos relacionados con la religiosidad popular en la Editorial San Pablo. Ha recibido capacitación en mediación comunitaria con la cual ha enriquecido los talleres de educación para la paz que anima desde 1998.

Llamada de embarque

Franciscanos se movilizan junto al pueblo de Guatemala