Los “vientres de alquiler” en España y su mercantilzación internacional.

Signo de los tiempos.

En nuestro mundo la experiencia suele constatar que donde hay una pretensión o necesidad, si se tiene dinero, suele acabar lográndola. Y esto es lo que también empieza a suceder con la denominada “maternidad subrogada” (también conocida como “vientres de alquiler”), en virtud de la cual cualquier pareja (heterosexual u homosexual), e incluso persona individual, que lo desee puede convenir con una mujer el “alquiler de su vientre” para que esta geste una criatura que se compromete a entregar al que lo conviene por el pago de un precio convenido.

Hemos de decir que en España este tipo de convenios no tienen amparo legal, en virtud de lo dispuesto en el art. 10 de la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida, que lo declara nulo de pleno derecho. Si bien, recientemente en nuestro país se ha publicado sobre la existencia de un anteproyecto de ley que regularía la maternidad subrogada, que se justificó por parte del Ministro de Justicia como una manera de poner coto a lo que él mismo denominó “mercadeo” en esta cuestión, ciertamente dicha información es de diciembre de 2016, aunque se ha visto actualizada por declaraciones de representantes políticos recientemente.

En la actualidad hay países en los que sí tiene amparo legal dicha práctica, tales como EEUU, Canadá y Ucrania (aunque esta última sólo para parejas heterosexuales), naturalmente por precio, que en el caso de Ucrania oscila entre los 39.900 a los 49.900 € -según contemple un intento o indefinidos intentos-).

De tal manera que se ha empezado a crear un “mercado” de alcance internacional, para este tipo de asuntos, que según ha informado un conocido semanario español recientemente ha dado lugar en Madrid los pasados días 6 y 7 de mayo –en un céntrico hotel- una especie de “feria comercial” en la que se daba divulgación a esta posibilidad, informando a los interesados de cómo acceder a este tipo de práctica en un ámbito internacional, con presentación de los servicios que ofrecían y su coste, en los términos anteriormente indicados.

Sin embargo cabría reflexionar sobre la moralidad de este tipo de acciones, que a veces se pueden presentar por nobles sentimientos de satisfacer ansias y frustraciones personales, pero no debemos perder de vista que el valor de la vida humana está vinculado con otros valores como el amor, la libertad y la responsabilidad, lo que conlleva un necesario respeto a la vida que se fundamenta en la raíz más profunda del ser humano. En el ámbito de nuestra sociedad plural, la persona debe saber discernir y actuar en conciencia (lo que en el caso del cristiano supondría aplicar ese discernimiento a la luz del Evangelio), de manera que el comportamiento humano quede impregnado de una coherente defensa de la vida humana. Todo nacimiento de un nuevo ser humano, se suele percibir que la vida humana es a un tiempo don y tarea, receptividad y oblatividad, acogida y responsabilidad.

Así se ha llegado a pronunciar el Comité de Bioética de España en un reciente Informe sobre los aspectos éticos y jurídicos de la maternidad subrogada que “(..) existen sólidas razones para rechazar la maternidad subrogada. El deseo de una persona de tener un hijo, por muy noble que sea, no  puede realizarse a costa de los derechos de otras personas.(..) La mayoría del Comité entiende que todo contrato de gestación por sustitución entraña una explotación de la mujer y un daño a los intereses superiores del menor y, por tanto, no puede aceptarse por principio.(..).”

En cualquier caso, consideramos que los avances técnicos exigirían un esfuerzo de clarificación de valores y antivalores éticos que implican, debiendo hacer una reflexión sobre la ética de la responsabilidad, que habría de alcanzar a la ética civil y al ordenamiento jurídico, para dar un fundamento coherente desde una antropología integral que resulte coherente con los valores que se dice defender, pues no olvidemos que España es país signatario del Convenio sobre los derechos humanos y la biomedicina (1997), que establece con rotundidad la gratuidad y el altruismo en relación con el cuerpo y sus partes, que marca una gruesa línea roja, según la cual, no puede haber intercambio de dinero entre la mujer gestante y la persona o pareja que acuda a la gestación subrogada porque el ordenamiento jurídico español no permite el ánimo de lucro en cualquier tipo de donación.

Domingo Delgado Peralta  (OFS)

La unidad, al alcance de la mano.

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