Los hermanos difíciles en las fraternidades de la OFS.

Camino de conversión.

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Fray Hugo Almiron, ofm
Fray Hugo Almiron, ofm

Capitulo formativo de la OFS de Argentina 2017

El reciente encuentro, realizado en el mes de enero, contó con un espacio formativo destinado a reflexionar sobre  las dificultades que se experimentan en muchas  fraternidades.

La animación estuvo a cargo de fray Hugo Almirón OFM (Provincia de san Francisco Solano) sacerdote y psicólogo, miembro de la Renovación Carismática Católica. El material que autorizó a compartir está inspirado en el trabajo de Ruthe Rocha Pombo “Como tratar con las personas difíciles –empezando por mi” 

 

Los hermanos difíciles, rasgos generales

Podemos clasificar en cuatro las características de las personas difíciles:

  • Agresividad: Es siempre un comportamiento defensivo. La persona tiene una historia de rechazos y fracasos y por ese motivo ve al otro como una constante amenaza, listo para invadir su privacidad
  • Indisciplinafalta de método. Hay personas indisciplinadas, pero con las que no es difícil convivir. Las personas indisciplinadas, rebeldes, contestadoras, son las que se hacen difíciles para la convivencia
  • Egocentrismo: Es el “amor” exagerado por uno mismo sin que importe el bienestar de los demás. A este tipo de personas es necesario aclararles que todos tienen el mismo derecho de atención y de respeto. La persona egoísta hace que su presencia sea cada vez más desagradable en el medio que vive. Si no nos despojamos, si no nos desapropiamos, no podremos servir a nadie. Por el contrario, traicionaremos a los otros sutil y disimuladamente. En lugar de amar y servir al prójimo, vamos a usar todo y a todos.
  • Falta de espíritu participativo: Hay personas que crean dificultades cuando trabajan en equipo. Son personas que rechazan trabajar en equipo, o si lo hacen siempre están compitiendo, dominando  o sintiéndose inferior. Esa dificultad nació dentro del ámbito familiar. Allí es donde surgió el espíritu manipulador, competitivo. Estos mismos defectos en el carácter se proyectarán  en los diversos ambientes en donde el ser humano tenga que convivir.  El cuidado con respecto a esas personas consiste en no marginarlas, sino hacerles comprender su importancia para el trabajo y la convivencia en el grupo y cuánto  pueden contribuir a el.

Hay una infinidad de personas problemáticas

Con estas cuatro características podemos describir una infinidad de personas problemáticas. Seleccionaremos algunas resultantes de la experiencia en nuestras relaciones.

  • Fiscalizador/a: es la persona que vive constantemente fiscalizando, buscando los defectos de los demás para poder denunciar a los hermanos, amigos y compañeros. Es un comportamiento que se justifica a si mismo en el sentido de “buscar y practicar la justicia”

“Empezando por mi…” Como lluvia refrescante, oh Dios, derrama tu Espíritu sobre mi cabeza y mi sediento corazón, para que me transforme en una persona digna de ti, capaz de amar y de hacer solo lo que es bueno y recto. Pues sé que seré juzgado si me fijo “en la paja en el ojo de mis hermanos” y no percibo la viga en el mío

  • Simulador/a: Es la prima hermana de la falsedad. El peligro mayor de las personas que usan la simulación es que aniquilan el espíritu de confianza

“Empezando por mi…” Cuando usé la simulación, no pensé que esa actitud seria alentada o recompensada por alguien, pero  comprobé que la cosecha de esa siembra es la humillación y el sufrimiento.¡Pendón, Señor!  Ayúdame a ser más consciente de mi mismo/a. Ayúdame a hacer que caigan mis máscaras y a mirar al otro con transparencia amor y pureza”

  • Irónico/a: Es pariente de la malicia, es el descontento continuo ante los otros. Como no pueden decir directamente lo que piensan lo hacen a través de lo satírico y la burla. Rebajan al hermano/a para sentirse ellos mejor.

“Empezando por mi…” La ironía me convierte en una persona insensata dentro de mi comunidad. Señor, que yo trabaje siempre para que mi corazón reciba a mi hermano/a como es. Haz que la malicia no me vuelva frío y distante con los otros. Enséñame a usar la ironía en forma constructiva.

  • Chismoso/a: Es la persona que con placer insano, procura manchar la imagen de alguien. Causa innumerables perjuicios, desparrama información sin cautela ni tacto.

“Empezando por mi…” Si el veneno del “chisme” forma parte de mis diálogos, si causé un gran daño a alguien, que yo asuma las consecuencia de mis errores. Pero ¡ven en mi auxilio, Señor! Transforma mis labios en instrumentos de bendición y no de maldición.

  • Agresivo/a: Es una persona que convive, razonablemente con mucha gente, y hasta tiene una buena relación, pero posee un genio tan negativo que logra dejar a todo el mundo aterrado ante la posibilidad de una explosión. Destruyen los vínculos y se encasillan en el maltrato en sus relaciones fraternas

“Empezando por mi…” Necesito recordar siempre que la agresividad no funciona en las relaciones personales. Y que las explosiones emocionales de ira causan dolor, frustración no solo a mi persona sino a todos los que me rodean. Dijo Jesús: “Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados, hijos de Dios” (Mateo 5,9)

  • Acusador/a: Representa siempre el descontento. Nada le cae bien. La acusación siempre juega con la culpa de personas inocentes y compromete su reputación, con el principal objetivo de que el acusado sea sorprendido.

“Empezando por mi…”¡qué vergüenza para mi si acusara a alguien, ¡cuándo se confronten los hechos, estaré perdido/a! Si acusara a otro de alguna falla o pecado, será porque la ceguera se apoderó de mi, me envolvieron redes de oscuridad. ¡Oh Padre! Líbrame de ese comportamiento tan mezquino y tan inconsciente. Pues, con certeza, las mismas acusaciones que hago contra el otro también yo las merezco

  • Malhumorado/a: Hay personas que viven con malhumor, a causa del sufrimiento, la enfermedad. No hablamos de esta clase de personas. Sino de las personas que no se dieron cuenta de tener una postura más alegre, más acogedora. No saben reírse de si mismas. Son negativas ante las diversas circunstancias de la vida.

“Empezando por mi…” Descubrí que la falta de buen humor descompensa el organismo. Todos quieren convivir con personas de buen humor. Debo dejar de presentarme como un aguafiestas. Debo evitar, principalmente durante las comidas, en las reuniones, de hacer reclamos y reproches. Querido Dios, tú que eres fuente de toda alegría, derrama sobre mí los dones de tu Espíritu, para que el buen humor siempre forme parte de mis diálogos, de mis relaciones.

  • Orgulloso/a: El escudo protector del orgulloso es pensar que no va a fallar, cuando cometer faltas es inherente al ser humano. Todo ser humano comente errores, engaña y decepciona. Cuando gozamos de plena salud y todo está relativamente bien, usamos y abusamos de la vanidad. Pero hay circunstancias que nos ponen frente a frente con nuestra impotencia. Por ejemplo, la enfermedad o una equivocación pública. En esos momentos nuestro orgullo se derrumba.

“Empezando por mi…” si no te tengo a ti, Dios mío, como centro de mi vida, el orgullo me dominará. Seguiré andando en círculos, siempre en el mismo lugar. Nunca creceré en el camino espiritual. ¡Enséñame el camino de la humildad!

 

–—–˜–˜–˜–—–˜–˜–˜–—–˜–˜–˜–— Consigna: frente a mis hermanos en algún momento especial, o bien en forma personal reflexionaré  sobre mi defecto dominante. Debo recordar que el proceso de madurez se caracteriza por la aceptación de las emociones, actitudes, defectos y cualidades que poseo. Las personas que más conscientes de este aspecto pueden convivir con situaciones difíciles sin desestructurarse. Prefieren hablar de los sentimientos, desahogarse, en vez de quedarse malhumoradas; pueden aceptar críticas sin sentirse profundamente lastimadas; pueden enfrentar las situaciones sin huir de ellas.

Tanto la persona que de manera radical quiere cambiar todo, como la persona que no quiere modificar nada, son emocionalmente inmaduras. Busquemos el término medio.

¿Cómo puedo construir la fraternidad para aceptar y que me acepten, con mis cualidades y defectos?

 

Material para seguir reflexionando: Proverbios 16,1-9.16-33 – 1Corintios 3,1-23

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