La Cuaresma de San Francisco y la Corda Pia.

por fray Enzo Fortunato

Hay en Asís una tradición antigua, promovida por los Frailes Menores Conventuales que se repite, cada año, desde el siglo XIV cuando se instituyó la fiesta de la impresión de las llagas de San Francisco.

 

Era el lejano 1223 cuando la voz de san Francisco llego desde lejos a fray León con una pregunta profunda: “¿Quien eres tú, dulcísimo Dios mío? ¿Quién soy yo, vilisimo, siervo tuyo? (FF 1915). Desde entonces los frailes han venido meditando sobre el misterio de la Cruz con una de las más antiguas devociones conocidas de la Orden Franciscana: la Corda Pia.

 

Un rito de los frailes menores conventuales que se remonta, probablemente, al siglo XIV cuando en el año 1337 se instituyó la fiesta de los estigmas de San Francisco.

 

Cada año, los viernes de cuaresma, en la Basílica de Asís, se puede participar en la ceremonia de la Corda Pia, una expresión latina que significa de “los corazones devotos y píos”.

Los viernes, a las 18:30hs, los frailes y los peregrinos se encuentran en la Basílica Inferior para meditar sobre el misterio de la pasión y muerte de Cristo y de la pasión que san Francisco experimentó en su propia vida.

 

Una celebración que en parte estaba muy difundida en el siglo XVIII y reseñada por la Iglesia dentro de las devociones y prácticas del Vía Crucis.

 

La corda pia se ha convertido, con el correr de los siglos, en una expresión litúrgica y devocional del gran misterio de Cristo crucificado con quien se ha contantemente identificado Francisco en su propia vida.

 

La celebración es una de las más antiguas que busca relacionar los estigmas de Cristo con los de Francisco.

 

Alter Christus, el otro Cristo, así fue llamado el Santo de Asís, por sus primeros biógrafos.  Y es propiamente este paralelismo el que han querido destacar los “hijos” de Francisco a través del arte del complejo monumental que custodia sus restos mortales.

 

La estructura arquitectónica, con la Tumba y las dos Basílicas, en forma de cruz, representan el misterio de la pasión, de la muerte y de la resurrección.

 

De hecho, la Basílica Superior, majestuosa y plena de colores, es la que indica la gloria de la resurrección. Mientras que la inferior, con sus colores más atenuados y con su poca luz, invita a la meditación y la reflexión. Meditación y reflexión que constituyen el “corazón” del pio ejercicio de la corda pia.

 

Texto original en italiano en Assisi Oggi. Traducido para pazybien.es por Gabriel López Santamaría.

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Un huerto franciscanos donde se vive la Laudato Si´

“Nuestra economía mata, porque está fundada en el robo con guante blanco, en la mentira bien vestida”