‘Jerusalén no debe ser dividida sino compartida’. Un franciscano en Tierra Santa

  • El franciscano español ocupa importantes cargos en Jerusalén desde su llegada en 1970
  • Ha vivido ocho guerras, dos intifadas, negociaciones de paz y la visita de tres papas…

“¡Eres un traidor!”, espetó el presidente palestino, Abu Mazen, al Vicario de la Custodia de Tierra Santa, el padre Artemio Vítores (66). Corría el 2006 y este franciscano de Palencia había cometido el pecado de dejar de fumar, hábito que compartían en las cenas navideñas de Belén. Al año siguiente, le retó: “Verás como vuelves a fumar”. El fraile y teólogo le contestó: “Sr. presidente, mi madre me ha dicho que si vuelvo a fumar me iba a acordar de quién es ella”. Abu Mazen se rindió: “Si te lo ha dicho tu madre, te creo. Hay que obedecer siempre a la madre”.

Anécdotas como éstas abundan en la memoria del padre Artemio que desde hace 44 años celebra las Navidades en la cuna del cristianismo. “Muchas cosas han cambiado desde mi llegada el 11 de septiembre del 1970”, cuenta a EL MUNDO uno de los principales líderes católicos en estas tierras y testigo excepcional de ocho guerras, dos Intifadas, un sinfín de estériles negociaciones de paz, la visita de tres papas…

Máximo responsable de la acogida de peregrinos, acaba de ser condecorado en el Consulado español de Jerusalén con la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica por su labor y en especial por sus casi diez años como Vicario de la Custodia franciscana de Tierra Santa.

¿Qué diferencias hay entre esta Navidad y la del 70?
En mi primera Navidad, Belén estaba bajo control israelí por lo que veíamos soldados en todas partes. La situación no era mala pero sí triste ver la guerra en una ciudad de paz. Los dirigentes israelíes venían a la Misa como esta noche lo hará Abu Mazen. Cuando los palestinos asumieron el control de Belén, hubo más caos pero también más alegría. Este año faltarán peregrinos porque aún no se ha superado la tensión que produjo la guerra de Gaza.
Según sus datos, en 1967, los cristianos eran el 70% de la ciudad donde nació Jesús mientras que hoy sólo el 12%, es decir, 11.000 personas. ¿Por qué?
Los cristianos de Belén tienen tres medios de subsistencia: los objetos religiosos, el turismo con sus hoteles y restaurantes y por último el trabajo en Jerusalén. Durante la Segunda Intifada (2000-2005) apenas llegaron peregrinos y el 80% de los padres de familias de Belén no tuvo salario. El Muro influye ya que bloquea a muchos el acceso a Jerusalén. Para llegar desde Belén se necesita un permiso israelí.
En Oriente Próximo, la situación de los cristianos es preocupante…
Sí, mucho. El obispo de Iraq ya ha advertido que se quedan sin cristianos. La guerra deja Siria prácticamente sin cristianos. Aquí somos cada vez menos y en Egipto el número ha disminuido aunque afortunadamente los Hermanos Musulmanes ya no están en el poder.
¿Cómo ve las acciones del Estado Islámico?
Lo que hacen es una salvajada aunque eso de cortar la cabeza es una expresión muy corriente en el mundo islámico. Cuando San Francisco se encuentra con el Sultán iba derecho a la muerte porque éste había decidido por ley que el que trajera la cabeza de un cristiano recibiría una moneda de oro de gran valor. Cortar la cabeza significa que el ser humano es menos importante que una gallina. Los musulmanes tendrían que darse cuenta que no puede ser en pleno siglo XXI.
Varios meses después ¿Cómo valora la visita del Papa?
Quiso manifestar aquí que todos somos iguales. Hay que aceptar al otro que es como tú ya seas musulmán, judío o cristiano. Es la norma de los franciscanos. En nuestros colegios aceptamos a todos porque la escuela es el taller de la tolerancia.
¿Se siente más palestino o israelí?
Convivimos más con los palestinos. Siempre que mi gran amigo Abu Mazen me ve, envía saludos a mi madre. He tenido muy poca relación con el mundo judío ortodoxo pero sí con el mundo judío intelectual. En este campo, es más fácil comunicarse con los judíos que con los musulmanes.
¿Todos los caminos conducen a Jerusalén?
Jerusalén debe ser internacional sin soberanía para nadie. No debe ser dividida sino compartida y abiertas a todos. Jerusalén es nuestra madre pero desgraciadamente algunos la han tomado como amante. Tras tantas guerras, me preguntan, “¿cómo aguantas?”. Tengo mucho amor a Jerusalén. Ojalá vengan más peregrinos. Hay que alegrar Belén y Jerusalén y usar la palabra de Jesús, “darles vosotros de comer”. Un peregrino ayuda a comer al musulmán, judío y cristiano.

Via El Mundo

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El buey y el asno, junto al pesebre.

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