Fray Marco Tasca: las relaciones, centro de la vida franciscana.

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Fray Marco Tasca, Ministro General de los Frailes Menores Conventuales (OFM Conv) fue el encargado de abrir ayer el VII Congreso de la ESEF que se celebra estos días en Madrid.

Dando “gracias a Dios por estar aquí”  y con tono jovial inició su exposición que llevaba por lema “La Fraternidad Franciscana: un tesoro común”. 

Centrado su reflexión en las Admoniciones, “un destilado de franciscanismo”, fray Marco invitó a los asistentes a “dejarse guiar por este pequeño tesoro que Francisco nos ha dejado”.

Al hablar de fraternidad, remarcó que, muchas veces, caemos en la tentación de “soñar una vida fraterna sin tentaciones, sin crisis, idílica. La crisis es parte de la vida. ¿Cuál es le problema de “estar en crisis”?”

El secreto, “la palabra magica”, para los franciscanos, son las “relaciones”. “La vida fraterna, en cuanto tal, es ya apostolado y contribuye directamente a la evangelización. Pero no estamos convencidos de esto… ¡ni en sueños!” sentenció.

“Nos preocupamos mucho de lo que hacemos, lo que tenemos que hacer… y nos olvidamos de esto que es esencial de nuestro carisma. Hacemos cosas buenísimas pero ¿cuantas tienen el “sabor” franciscano?

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Recordando la división histórica de la Orden se preguntó: ¿cuanto tiempo habremos dedicado en aquel entonces a las “relaciones”?. Necesitamos gente dispuesta a perder el tiempo en encontrarse, en desencontrarse, en relacionarse…”

Uno de los grandes problemas que encontramos en la construcción de la “fraternidad” es “el mito de la perfección”. Buscamos hermanos perfectos y esto no existe.

Al mediar su intervención, entró en la sala fray Mauro Jöhri, Ministro General de los Capuchinos, entonces fray Marco interrumpió su charla y se levantó para saludarlo ya que “las relaciones son más importante que lo que yo estoy diciendo” indicó.

Para concluir quiso destacar la importancia del bautismo en nuestras vidas y como, muchas veces, lo relegamos: “durante la Primera Guerra Mundial se mataron católicos contra católicos. Durante la Segunda, otra vez, lo mismo. ¿Cómo era posible ir a la Misa, rezar el Rosario y luego salir a matar al hermano? ¿Qué es más importante? ¿Nuestro Estado? ¿Nuestra cultura? ¿Es todo eso más importante que formar, por el bautismo, parte de un único cuerpo que es Cristo? 

Debemos abandonar el “Yo” porque, desde el bautismo, “ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” (Gal.2, 20)

El Congreso continua hoy con las intervenciones de Fray Michael Perry, General de los Menores (OFM) y Fray Mauro Jöhri, de los Capuchinos.

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