Franciscanos Anglicanos.

...

Que San Francisco de Asís y su carisma trascienden los limites de la Iglesia Católica, no es una novedad. Pero muchas veces no conocemos a nuestros hermanos de otras confesiones y queremos, desde Pazybien.es presentar estas realidades.

Hoy queremos que conozcáis a los Franciscanos Anglicanos. 

La Comunión anglicana es una afiliación mundial de Iglesias anglicanas en plena comunión con la Iglesia de Inglaterra y específicamente con su primado, el arzobispo de Canterbury. Con noventa y ocho millones de miembros, la Comunión anglicana es la tercera comunión cristiana más grande del mundo, tras la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa.

Además, dado que esta Orden realiza su ministerio en las mismas zonas que la Católica y que externamente son casi idénticas con los frailes católicos, es conveniente saber diferenciarlas.

Es importante mencionar que, desde finales del siglo XIX, la propuesta evangélico-franciscana ha encontrado una buena acogida en algunas Iglesias cristianas que no se encuentran en plena comunión con la Iglesia Católica Romana. Más en concreto, en las Iglesias Anglicana y Luterana han surgido fraternidades de hombres y mujeres franciscanos: en la Iglesia Anglicana existe la Society of Saint Francis, la Franciscan Order of the Divine Compassion (de las que hablaremos en otras publicaciones) y en América Latina la Orden Franciscana de la Divina Compasión, compuesta por comunidades de religiosos franciscanos muy activos, un monasterio de clarisas y grupos de seglares franciscanos.

También en la iglesia luterana de Suecia y Alemania existen pequeños grupos de religiosos franciscanos y seglares. Entre todos los franciscanos existe, y debería desarrollarse cada vez más, un recíproco conocimiento y una comunión vital requeridos por la pertenencia a la misma Familia espiritual.

ORDEN FRANCISCANA DE LA DIVINA COMPASIÓN

La ORDEN FRANCISCANA DE LA DIVINA COMPASIÓN es una Orden Religiosa dentro del movimiento continuante anglicano.  Sus miembros viven sus vidas bajo los votos de obediencia, sin propio y castidad con o sin celibato.  La Orden está bajo el patrocinio de la Bienaventurada Virgen María, de San Francisco de Asís y Santa Clara, para anunciar y hacer conocer el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo y la fe que se entregó una vez y para siempre a todos por medio de los santos.

Esta realidad franciscana es una comunidad de clérigos y laicos en comunión con la tradición anglicana que vive el espíritu franciscano de alegría y penitencia para la gloria de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y para el beneficio de la Iglesia de Cristo.

La ORDEN FRANCISCANA DE LA DIVINA COMPASIÓN  vive un  carisma abierto, pero con prioridad en la atención a aquellos que NADIE QUIERE, los más pobres entre los pobres y los rechazados por la iglesia y la sociedad.

Cada hermano, hecha su opción de vida religiosa, se entrega por completo, en absoluta pobreza, a servir a todos los marginados, los despreciados y los más débiles.  En ellos cada religioso encuentra la imagen viva y real de Cristo, pobre y Crucificado. 

Seguimiento de Cristo.

La forma de vida de los hermanos (no podia ser otra) es «seguir más de cerca a Jesucristo, movidos por el Espíritu Santo», fieles a la propia vocación, en un continuo camino de conversión, según la forma observada y propuesta por san Francisco de Asís.

La Regla y Vida de los hermanos es observar el santo Evangelio (cf. 2 R 1,1), siguiendo a Cristo pobre y humilde (cf. 1 R 9,1).

Cada hermano fundamenta su vida y formación en el Evangelio y en la Regla, meditada y acogida en su corazón a la luz del ejemplo y de los Escritos de san Francisco y de sus seguidores.

La forma de vida evangélica de los hermanos según la Regla de san Francisco, es interpretada y aplicada en el mundo de hoy por las Constituciones Generales de nuestra Orden y de la tradición Anglicana.

Fraternidad.

Siguiendo las huellas de Cristo pobre, humilde y crucificado, que reunió en torno a sí a los discípulos y les lavó los pies, los hermanos viven en fraternidad, en el servicio y en la donación recíproca.

La fraternidad está constituida por hermanos que no se han elegido, sino que son un don de Dios el uno para el otro (cf. Test 14); es el lugar en el que la gracia del Espíritu Santo hace visible la figura de Cristo, del que cada hermano lleva y expresa un rasgo, y es el ambiente de reconciliación y de paz en el que es posible el encuentro con Cristo vivo y verdadero.

El hermano desarrolla la misión propia de la Orden de acuerdo con la fraternidad y en nombre de la misma fraternidad, haciendo a los hermanos partícipes de ella.

El hermano vive en comunión de vida y de acción con la Familia franciscana, promoviendo las distintas formas del carisma de san Francisco con espíritu de colaboración por el Reino de Dios.  Se hace hermano de todos los hombres y de toda criatura, en espíritu de minoridad, de sencillez, de alegría y de solidaridad.

Minoridad.

 Para conformarse a nuestro Señor Jesucristo, «que se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte» (Flp 2,8), los hermanos consideran la minoridad como elemento esencial de su vocación específica y la viven fielmente en pobreza, humildad y mansedumbre, entre los más pequeños, sin poder ni privilegio.

El hermano descubre su propia pequeñez y la total dependencia de Dios, fuente de todo bien, y vive como peregrino y extranjero, reconciliado y pacífico, acogedor, hermano y súbdito de toda criatura .

La minoridad expresa el modo en que los hermanos viven en fraternidad, en la escucha y el diálogo, manifiestan las propias necesidades, se prestan servicio mutuamente con humildad, en obediencia recíproca, y tratan de buscar en común cómo Dios los llama a proclamar el Reino con las obras y la palabra.

El hermano menor, como san Francisco, trabaja de buena gana con sus propias manos por eliminar todas las formas de injusticia y las estructuras deshumanizadoras existentes en el mundo, hace una opción explícita por los pobres, convirtiéndose en la voz de los sin voz, como instrumento de justicia y de paz, y como levadura de Cristo en el mundo.

Un carisma universal.

Los hermanos dan testimonio de la vida a través de la comunión fraterna, la vida contemplativa y penitente, el servicio en la fraternidad y en la sociedad humana, como hombres de paz, en alegría y sencillez de corazón.

El hermano está atento a vivir el Evangelio que anuncia, prefiere la «brevedad de sermón», y usa «expresiones sencillas y materiales, sabiendo bien que es más necesaria la virtud que las palabras» .

Siguiendo a Cristo, que puso su morada en el mundo, los hermanos son llamados a vivir su carisma entre todos los hombres y a estar atentos a los signos de los tiempos, como instrumentos de justicia y de paz.

Los hermanos, fieles al estilo de vida profético recibido de san Francisco, se esfuerzan creativamente por descubrir nuevos caminos para promover y difundir los valores evangélicos. Como heraldo de la paz, la lleva en el corazón y la propone a los demás, y está preparado para denunciar con vigor todo lo que sea contrario a la dignidad humana y a los valores cristianos.

Cualquier andén, una esquina, las ruinas de una escuela, un callejón oscuro… todos estos son los hogares donde viven muchos de nuestros hijos, hermanos, padres, madres, abuelos y conocidos.

Son seres humanos que han caído en las garras de los psicoactivos gracias a sus “amigos”, en una fiesta, en la esquina de su casa, en el colegio, y hasta en su propio hogar.

En estos hermanos se manifiesta la realidad de la miseria humana, el abandono, el desprecio de sus propios familiares, el señalamiento de una sociedad hipócrita que lo permite todo y luego lo critica, el dolor de la soledad, y la amargura de ser los hijos de NADIE, los hombres y mujeres sin futuro ni hogar.

Cada hermano de la Orden trabaja en procura de atender a las necesidades básicas de quienes viven en la absoluta miseria. Un baño fresco, ropa limpia, un plato con alimento, atención médica, y todo cuanto nos sea posible ofrecerles, pero sobre todas estas cosas materiales queremos que se sientan amados y respetados como seres humanos.  Ellos han de saber que cada religioso de la Orden Franciscana de la Divina Compasión es su amigo y su hermano.

Para más información: 

+ Fr. Juan de Jesús Torres Pereira, OFDC.
Ministro General y Obispo Protector
Orden Franciscana de la Divina Compasión
Franciscanos Anglicanos

Millones de cristianos celebran, desde mañana, el Tiempo de la Creación

Cuando los franciscanos usábamos esclavos.