En Galilea me vereis.

Hace justo un año tuve la gracia de encontrarme con el Cardenal Tagle (Arzobispo de Manila y Presidente de Caritas Internacional) y en aquellos días de Pascua no estaba yo muy “católico”. Sin embargo, aquel encuentro, ha sido un punto de inflexión en mi vida.

 

Ya se… poco tiempo ha pasado para que diga algo tan categórico, pero es cierto. Porque desde entonces mi vida ha cambiado y mucho.

 

En aquel encuentro el cardenal hizo una invitación: “id a Galilea” y una reflexión: “El teólogo Virgilio Elizondo describe Galilea como una región marginal, lejos del centro del judaísmo, situado en Jerusalén y Judea, un cruce de caminos de las rutas de las grandes caravanas que recorrían el mundo. Era una región poblada por gentes muy diversas y que hablaban muchos idiomas diferentes…

 

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… Por eso, tenemos que ir a las Galileas de nuestros tiempos, a las fronteras entre creyentes y no-creyentes, a los lugares diferentes, percibidos como amenazas para nuestra fe, a los enclaves “impuros” e inferiores. Sí, allí proclamaremos la buena nueva de la Resurrección…

 

…Ir a Galilea… fue como una epifanía… y, desde entonces, recorro los caminos buscando esas “periferias” de las que habla el Papa Francisco.

 

Y me voy reencontrando con Cristo, me lo voy cruzando en aquellos lugares. Vuelvo a verlo encarnado en los misioneros, en los laicos comprometidos con cambiar el mundo, en los pobres, los refugiados…

 

En aquellas Galileas el Señor nos espera. Están muy cerca nuestro, más de lo que muchas veces nos imaginamos.

 

En Galilea he visto a Cristo resucitado caminar junto a su pueblo que sufre, marginado, abandonado.

 

En Galilea termina y comienza todo (Hch. 10,37). Es el lugar amado, predilecto, del Señor.

 

“Id a Galilea, allí me veréis. ¡No tengáis miedo!” (Mt. 28,10)

Es la hora de la vida nueva

Especial Santo Sepulcro