El franciscano O’Malley: “Hay que resolver los problemas de la gente y parar las deportaciones”

“Hay que resolver los problemas de la gente y parar estas deportaciones”. Así de tajante se ha mostrado el cardenal Sean O’Malley, arzobispo de Boston, sobre los retos de la inmigración a los que EEUU aún no consigue dar una respuesta humanitaria. La reforma del sistema “se hace más urgente que nunca”, ha exhortado el purpurado en una nueva entrevista.

Hablando, en español, a finales del mes pasado con el Denver Catholic, O’Malley hizo hincapié en el hecho de que, en el país, “necesitamos urgentemente una nueva legislación para enfrentarnos con los desafíos de inmigración”. En cuanto a lo que debe suponer semejante iniciativa migratoria, el cardenal de nuevo fue contundente: “Deberíamos tener cuotas más generosas y visas de trabajo para los que quieren venir a trabajar”.

Un aumento en la concesión de estos permisos, señaló el purpurado, se agradecería sobre todo en el contexto del campo, para que jornaleros de otro lado de la frontera, por ejemplo, puedan estar con sus familias. “Ahora hay muchas personas atrapadas y no pueden volver a sus familias ni re-entrar para la próxima cosecha”, denunció el arzobispo.

Pero con respecto a la crisis migratoria que se siente también en otras partes del país, el cardenal O’Malley lamentó los fracasos de las varias administraciones -tanto republicanas como demócratas- en dar solución a los llamados “indocumentados”, junto con los años perdidos que estos fracasos han supuesto. Una reforma total del sistema “se hace más urgente que nunca”, opinó O’Malley. “Hay que resolver los problemas de la gente y parar estas deportaciones”.

Desde que Trump tomó posesión como presidente hasta abril, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE, por sus siglas en inglés) han deportado a 54.564 individuos, de los que solo 30.667 fueron criminales condenados. Cifras preocupantes que hacen que O’Malley tema por los “sin papeles” cuyo único crimen es haberlo abandonado todo en su país de origen para buscar una vida mejor en EEUU.

La Iglesia, que siempre ha sido una Iglesia de inmigrantes, tiene que levantar la voz en defensa de los indocumentados

“Más del 60 por ciento de los inmigrantes que están aquí indocumentados llevan más de 10 años y muchos de ellos tienen hijos ciudadanos americanos”, recordó el purpurado, por lo que “el gobierno tiene que tener una política que favorezca a las familias y que tome en cuenta las situaciones de muchos indocumentados que han sido muy trabajadores y que han aportado mucho al país”. “Hablar de ellos como si fueran todos delincuentes es muy injusto”, recalcó, “y así la Iglesia, que siempre ha sido una Iglesia de inmigrantes, tiene que levantar la voz en defensa de los indocumentados”.

Pero a pesar de este oscuro panorama, el cardenal O’Malley aún ve razón para tener esperanza. Y es que, como reconoció, “hay muchísimas personas que ya se dan cuenta de la necesidad de tener una legislación más justa y una apertura y un camino para las personas que no tienen documentos”. Todo depende de Trump, en otras palabras, de cuya promesa de tratar a los indocumentados con “misericordia” una vez sellada la frontera y deportados los criminales se acordó en la entrevista el purpurado. “Espero que esto sea pronto”, zanjó.

Via RD

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  1. Es dificil la situacion, solo dios podra ayudar a tantos hermanos nuestros y que cambie el corazon de los gobernantes. Paz y bien.

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