El conflicto Mapuche visto y vivido por una franciscana.

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La hermana Isabel con alumnas del Colegio San Francisco de Asis

Hace unos días publicábamos las reflexiones sobre el conflicto Mapuche desde Argentina y ahora lo hacemos, para dar una visión completa, desde Chile.

Lo hacemos porque creemos que es inaceptable leer comentarios en los que se tilda a todo un pueblo como “terroristas”, “asesinos”, “ladrones” o simplemente “mentirosos”.

Nos preocupa, sobremanera, que estos adjetivos sean dichos por católicos y es por ello que intentamos aportar algo de claridad, al menos, para que pensemos antes de hablar o escribir en las redes sociales.

Lo que he visto y oido.

La hermana Isabel Monge es religiosa franciscana y vive en Ercilla (Chile) en lo que se conoce como la “zona roja” del conflicto Mapuche.

Su labor, nos cuenta, la realiza como Directora de la Escuela Básica (Primaria), con un 85% de niños mapuches, todos ellos de comunidades hoy en conflicto.

La hermana Isabel nos dice: “nuestros niños son hermosos, tiernos, normales, necesitan mucho de nosotros, sus familias necesitan de nuestra sincera cercanía y que los escuchen. Pido a Dios los protejan, se resuelvan muchas de sus penas, hoy mi labor es insistir que nuestros niños se preparen ante una sociedad competitiva, pero con la herramienta del saber podrán ayudar a su pueblo a sus familias”.

Los Mapuche son un pueblo originario, históricamente muy aguerrido. Su población se encuentra, principalmente, al sur de Chile, en la “zona de la Araucanía”, si bien se los puede encontrar por todo Chile y Argentina, su cosmovisión se da más pura en estos territorios.

Dueños de una cultura “única, con sus tradiciones, su posición ante la naturaleza y la tierra es de respeto y buscan la hegemonía entre ellos y lo que puede darle Chauguenechen (Dios Padre) religiosidad que la trascienden en la tierra, en sus rogativas.”

Al preguntarle por las raíces del actual conflicto, la hermana Isabel nos explica que: hoy, se da un sincretismo, al tratar de recuperar sus creencias, rechazan lo que históricamente les hizo daño: el “poder político y el poder religioso” 

Ellos viven en comunidades compuestas por muchas familias, en los campos, los dirige un Lonko (cabeza), una Machi que es su guía espiritual y sana enfermedades con rogativas (oración) y hierbas naturales. La Machi es un don dado por Chauguenechen, no todas las comunidades las tienen, cada comunidad es independiente una de la otra, unas son más tradicionales, otras comunidades viven como Winkas (chilenos usurpadores de su tierras).  Hasta hace unos años casi todas las comunidades eran muy cerradas, hoy en día son abiertas, para que las conozcan y sepan cómo viven y como piensan.

El conflicto y la incertidumbre.

La hermana Isabel nos relata que “se vive una incertidumbre en estas zonas en donde no solo la miseria golpea, ha habido muertes, atentados incendiarios, han dañado viviendas, escuela, medios de transportes, agricultura, medios de producción, se destruyeron y quemaron templos… Muchos de estos se lo han adjudicado los comuneros mapuches llamándolo conflicto mapuche, exigiendo se les reconozcan, se les otorguen las tierras que históricamente se les robó.

Alguien me preguntó qué opinaba del “conflicto mapuche”, y porque esto no se ha solucionado. Digo que esto no es solo algo de los mapuches, involucra a muchas personas y organizaciones, hay intereses creados de muchos, aisladamente incluye a mapuches y sectores de terratenientes, políticos, poder económico, y otros. No puedo creer que después de tantos años el gobierno aún no sepa quienes son los responsables de estos daños.

¿Pero son realmente los mapuches un pueblo violento?

Los medios de comunicacion quieren presentarlos como a un pueblo aguerrido, insatisfecho, terrorista.

Por otra parte tuve la ocasión de visitar a mapuches que estaban en la cárcel y hablaban de complots contra ellos, inventan delitos para encarcelarlos, solo por ser algunos de ellos dirigentes de su pueblo. Los encarcelados me contaban que los mismos carabineros (policía chilena) montaban hechos para luego inculparlos, uno de los lonkos me dijo que los mismos terratenientes pagaban a ex fuerzas especiales, denominados “trizano”, para crear incertidumbre y así denominar hechos tan lamentables como terrorismo.

¿Y cuál es el papel del Gobierno Chileno?

El gobierno ha dado ayudas para algunas comunidades, entre ellos extensiones de tierras, casas, maquinaria de trabajo y dinero para sustentar pequeños grupos de emprendedores. Algunos, los contrarios, dicen que son limosnas que los peñis (hermanos mapuches) reciben para dejarlos quietos y acallarlos.

La pobreza en la que viven algunas familias es de miseria, otras dicen que es una forma de vida de tomar de la madre tierra lo que van a ocupar y no más.

Entre las comunidades no hay una voz común, cuando ocurre un hecho denominado terrorismo ninguna comunidad mapuche  hace mención de ello, sin embargo muchas familias mapuches repudian los hechos de violencia.

Como JPIC nos reunimos el año 2015 y allí supe que los pueblos originarios del norte de Chile sufren las consecuencias de las mineras (salud, ecosistema contaminados y enfermos), pero en el sur son las empresas forestales, que arrasan con el terreno y el agua dejando los terrenos inservibles.

Esas mismas tierras, explotadas ahora por mineras y forestales, son las que el Pueblo Mapuche lleva décadas reclamando como suyas.

Paz y Bien

La tecnologia al servicio del desarrollo humano.

Requiem por Santiago Maldonado