Curso: Sectas y nuevos movimientos religiosos. 1

Comenzamos hoy con la publicación de un curso sobre un problema creciente en nuestras sociedades: las sectas y los nuevos movimientos religiosos.

Lejos de querer señalar a aquellos movimientos o grupos encuadrados en estas realidades, el objetivo de este curso es “abrir los ojos” para que podamos reaccionar adecuadamente ante estas realidades.

La autora del curso, María Salomé Benoit (Buenos Aires, 1956) es Licenciada en Trabajo Social, con especializaciones en Adolescencia, Familia y en Trabajo Social Forense, por la Universidad de la Policía Federal Argentina y la Academia de Medicina Legal de la Nación.

Ha ejercido toda su labor profesional con adolescentes y adultos en situación de riesgo, en diversos programas nacionales y privados,  en su país y en el exterior. Trabajó en la Fundación Spes, cuyo fundador, José María Baamonde, la capacitó en la temática de sectas y nuevos movimientos religiosos

Es autora del libro: Jóvenes sectarios: La acción de las sectas en los niños y adolescentes

Vaya nuestro agradecimiento a María Salomé por permitirnos ofreceros este curso en pazybien.es y esperamos sea de ayuda.

El Fenómeno de las Sectas y los Nuevos Movimientos Religiosos.

Terminología y Definiciones

A la hora de iniciar un acercamiento a esta temática, muchas son las dificultades con que nos enfrentamos y, una de ellas consiste en que hasta el momento, no se ha podido lograr una definición del término secta que satisfaga a todos los investigadores, como así también que pueda abarcar a todos los grupos que van surgiendo día a día.

El concepto de secta ha ido evolucionando con el correr del tiempo. Al principio, dentro del judaísmo, se utilizaba para la designación de las corrientes internas, como por ejemplo los esenios, y así el cristianismo, fue tomado inicialmente por los romanos.

Más adelante el vocablo secta, empieza a remitir a la idea de separación, en contraposición del credo dominante. En las epístolas de Pablo puede observarse como utiliza el término griego de secta háiresis, para contraponer el de ekklesía.

Así alternativamente y ya contando con cierta carga peyorativa, el judaísmo empezó a calificar de secta a los cristianos, los cristianos a los mahometanos y, estos últimos, a los dos primeros. En los siglos XVI y XVII se dieron hechos similares entre católicos y protestantes recíprocamente, felizmente hoy superados.

Señalaremos algunas de las tantas definiciones posibles, conjuntamente con sus respectivas dificultades.

Definiciones Etimológicas

Etimológicamente, el término secta proviene del latín y posee dos acepciones distintas. Una de ellas es sequi, que significa seguir; la otra, sectare o secare, que significa seccionar, cortar, separar. En este sentido secta sería todo aquel grupo que sigue a un maestro o doctrina en particular, como así también todo aquel grupo que se separa o corta de un tronco doctrinal específico.

El inconveniente de esta definición consiste en que la misma no logra una distinción efectiva entre estos movimientos y las religiones clásicas o tradicionales, ya que estas últimas también se han generado a partir de un grupo de personas que seguían a un maestro o doctrina en particular; como así también, la mayoría de ellas en sus orígenes, se ha escindido de un tronco doctrinal específico.

Definiciones Sociológicas

La mayoría de las definiciones de carácter sociológico parten de un paralelo efectuado con la noción de iglesia, resaltando en mayor o menor medida alguno de los tantos elementos característicos de estos grupos, y generalmente aunando las dos alternativas etimológicas. De esta manera definen el término en cuestión como “grupos pequeños que siguen a un líder carismático y que se han desprendido de un movimiento o iglesia estructurada”.

Definición por Fuentes Extrabíblicas

En 1986, el Secretariado apara la Unidad de los Cristianos a través del documento “Sectas y Nuevos Movimientos Religiosos – Desafíos Pastorales”, recurre para la definición de secta, al uso de fuentes extrabíblicas. En este sentido secta, sería todo aquel movimiento que utilizara un libro, texto o mensaje que se encontrare en igual o mayor nivel de importancia, que las mismas Sagradas Escrituras. Es decir que, para entender la Biblia, forzosamente habría que sujetarse a este otro libro.

Este sería el caso de los Mormones, con El Libro de Mormón; el de la Iglesia de la Unificación, con el Principio Divino; el de los Adventistas del Séptimo Día, con el libro El Conflicto de los Siglos; y el de los Niños de Dios o La Familia, con Las Cartas de Mo.

La dificultad que encierra esta definición es que sólo nos serviría para englobar a aquellos grupos de origen cristiano o paracristiano, es decir aquellos grupos que utilizan la Biblia. Pero no alcanzaría para aquellos movimientos de origen orientalista, pseudocientíficos o de rehabilitación personal, o del desarrollo del potencial humano, que no necesariamente la utilizan.

Definición Ubicacional o Geográfica

En mayor o menor medida la noción de secta se encuentra relacionada a un ambiente sociocultural específico. Para Rodney Stark y William Sims Bainbridge el término secta, para definir a uno de estos movimientos se va a dar según el estado de tensión con el ambiente sociocultural circundante, llegando a la posibilidad de que un mismo grupo pueda aparecer más eclelsial en una región del mundo o más sectario, en otra.

Un ejemplo de ello lo podemos encontrar con el budismo de tipo lamaísta, que es el practicado en el Tibet. El mismo siempre ha sido considerado una religión; pero fuera del ámbito sociocultural y geográfico específico que es el Tibet, podría, para algunos investigadores, revestir características sectarias, tanto más cuanto más alejados se encuentren sus adherentes, de dichos patrones.

 

Definiciones Fenomenológicas

Todas estas dificultades han provocado que, general se tienda a buscar definiciones de carácter fenomenológico o conjunción de una serie de características que abarcarían aspectos sociológicos, psicológicos y religiosos. Es decir, todo aquel grupo que reúna una serie de características en estos tres niveles, y no tan sólo en uno de ellos, tendería a ser considerado secta.

Una de las definiciones fenomenológicas más utilizadas, especialmente por grupos de estudio ubicados en la corriente denominada anticulto, es la dada por el Congreso de Wisconsin, en 1985, el cual considera a las sectas como “movimientos totalitario que puede presentarse bajo las formas de entidad religiosa, asociación cultural, centro científico o grupo terapéutico; que utiliza técnicas de persuasión coercitiva para que todos los miembros pierdan su identidad y dependan del grupo, abandonando su entorno familiar y social”.

El inconveniente que radica en este tipo de definiciones es la dificultad que se presentaría a primera vista en una persona no muy avezada en la temática, para distinguir entre una secta y un movimiento perteneciente a cualquier religión clásica o tradicional que pueda manifestar en ciertos aspectos, una actitud sectaria.

En lo atinente a la actitud sectaria el informe del Secretariado para la Unidad de los Cristianos, antes mencionado, consigna acertadamente que “… algunas mentalidades o actitudes de secta, por ejemplo, la intolerancia o el proselitismo agresivo, no constituyen necesariamente una secta. Estas actitudes se pueden encontrar también en grupos cristianos o dentro de algunas iglesias o comunidades eclesiales. Sin embargo, estos grupos pueden cambiar positivamente mediante una profundización de su formación cristiana y a través del contacto con otros cristianos. En este sentido, estos grupos pueden crecer dentro de una mentalidad y actitud mayormente eclesiales”.

Términos Alternativos

A la dificultad de las definiciones, también se suma el carácter despectivo, peyorativo que, con el correr del tiempo, ha adquirido el término secta y que en un principio no registraba. Esto ha provocado, especialmente con advenimiento del diálogo ecuménico y el diálogo interreligioso, que se buscaran términos alternativos como el de confesiones o denominaciones, especialmente dentro del amplio espectro protestante; o vocablos como el de culto, sobre todo en los países de habla castellana, ya que el mismo término en la lengua inglesa, posee toda la carga despectiva del término secta en el castellano.

En el ámbito católico, aunque no únicamente, comenzaron a utilizarse términos tales como nuevos movimientos religiosos y movimientos religiosos libres que entrañan, de alguna manera, una definición.

En lo que respecta al primero de ellos, surge una dificultad en razón de que no hay un total acuerdo entre los distintos investigadores para circunscribir a una época específica a partir de la cual deba asignárseles el carácter de nuevo, a los diversos movimientos. Para algunos habría que empezar a contabilizar a partir del siglo XIX, para otros a partir del siglo XX.

Asimismo, es de resaltar que algunos hablan ya de últimos nuevos movimientos religiosos o neo-nuevas religiones, para abarcar a aquellos que surgieron luego de la primera mitad del presente siglo, aumentando la confusión consecuente y sin tener en cuenta que, en realidad, es muy poca la novedad aportada por muchos de estos grupos, los cuales no hacen más que resucitar viejas creencias con tan sólo algunos cambios.

En cuanto al segundo, no queda muy claro la adjetivación de libres, razón por la cual casi ya no es utilizado, salvo por un número pequeño de investigadores.

¿Es Posible una Definición?

A esta altura del problema surge, indudablemente, una pregunta: ¿Es posible alcanzar una definición que abarque a todo el fenómeno?

Al parecer va ganado consenso entre los investigadores la idea de que un fenómeno tan vasto y polifacético como el que nos ocupa, es imposibles de ser abarcado con un solo vocablo o tipificación, que encierre una definición. En todas las posibilidades mencionadas precedentemente, encontramos que las mismas tienen al menos tantas ventajas, como desventajas.

Para el presente texto y los siguientes, utilizaremos el término de Nuevos Movimientos Religiosos, ya que amén de no contar con el carácter despectivo o peyorativo de la palabra secta, no creemos que pueda presentar la dificultad sobre el aspecto de novedad antes mencionado, ya que, si bien algunos de estos grupos abrevan sus creencias en doctrinas antiguas, la mayoría se ha constituido como movimiento u organización en períodos relativamente recientes.

De esta manera podríamos decir que los Nuevos Movimientos Religiosos, en contraposición de las religiones clásicas o tradicionales, son:

“Grupos que por lo general se han escindido de otro movimiento, estructurándose en periodos relativamente recientes, y haciendo resaltar algún aspecto particular de la doctrina sostenida anteriormente, o bien reinterpretando distintivamente el sistema de creencias del cual surgieron, creyéndose a su vez, como únicos depositarios de la Verdad absoluta, lo cual, como consecuencia, dificulta en la mayoría de los casos, el logro de un diálogo ecuménico y enriquecedor con otras creencias “.

A partir de esta definición podemos también, asumir categorizaciones específicas en el caso de ciertos movimientos que, por sus particularidades, puedan ser clasificados como Nuevos Movimientos Religiosos de características sectarias, si además “cuentan con una serie de características particulares en el aspecto religioso, sociológico y psicológico”.

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(Buenos Aires, 1956) es Licenciada en Trabajo Social, con especializaciones en Adolescencia, Familia y en Trabajo Social Forense, por la Universidad de la Policía Federal Argentina y la Academia de Medicina Legal de la Nación.

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