Cuando los franciscanos usábamos esclavos.

Dark Hands in Heavy Chains

Hace algunos años, revisando viejos documentos de la Orden Franciscana Seglar en Argentina, di con el testimonio de dos donaciones curiosas.

El texto decía así: “yo, don Félix Gonzales, vecino de la ciudad de la Trinidad y Puerto de Buenos Aires, cedo en testamento al convento del Señor San Francisco, una negra criolla, mía esclava llamada Pascuala, de edad de veinte años, la cual es mía y me toca por herencia de mis padres, para que la puedan vender, donar, cambiar y traspasar y disponer de ella como de cosa suya”.

El donante remarcaba que hacía esta donación “por tener mucho amor al convento de religiosos del Señor San Francisco de esta ciudad, por el cariño y afecto que siempre me han mostrado y en cuya tercera orden profeso muchos años ha y en la esperanza que manifestarán más su afecto cuando fallezca, haciendo su entierro y sufragios, por lo cual hago esta donación, en parte, como correspondencia a esos favores”.

La escritura estaba firmada por el escribano de su majestad, don Tomas Galloso, el 10 de mayo de 1683.

En resumidas cuentas, este buen hermano donaba a los frailes una esclava de 20 años en reconocimiento de su afecto y para que rezaran por su alma cuando él hubiese muerto.

En aquellos años la esclavitud era perfectamente legal en los territorios de la monarquía española, estando autorizada por una real cedula que se fundaba en el principio de la caridad. Es decir, por caridad los hacíamos esclavos.

Tuve oportunidad de ver otro documento en el que doña Antonia Matos, hermana de la Tercera Orden (hoy OFS), legaba para el servicio de la capilla, “un mulatillo, de edad de 8 años”.

Todo esto sucedía hace escasos 300 años. Entonces, para los católicos, era perfectamente normal y moral traficar con seres humanos y someterlos a esclavitud.

A veces pensamos que las cosas siempre han sido como ahora, que nuestra “santa doctrina” es inamovible porque se basa en la propia revelación de Dios.

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Pero no, no siempre ha sido así. Nuestras tradiciones, nuestros ritos y buena parte de nuestra doctrina, son fruto de muchos años, siglos, de historia y de intereses diversos.

Decía el Papa Francisco no hace mucho que los cristianos del “siempre se ha hecho así” son idolatras y tienen un corazón cerrado…

Todo esto me ha venido a la cabeza estos días ante el “escándalo” que algunos pretenden volver a instaurar a colación del capítulo VIII de la Amoris Laetitia (sobre la admisión al sacramento eucarístico de los divorciados en nueva unión) y tantos otros escandalizados con los intentos de renovación del Papa Francisco.

Hace solo unos días publicábamos una reflexion titulada “Francisco, que desilusión” y si alguien se toma la molestia de leer los comentarios en las redes sociales, verá la gravedad de la actual situación.

Pero, gracias a Dios, hemos evolucionado como Iglesia y ya no aceptamos esclavos como donativos. Pero todavía queda mucho por evolucionar, aún queda mucho por cambiar.

Y cambiar no significa abolir la ley, sino entender que la ley está al servicio del hombre y no al revés.

Me pregunto con qué evangelio justificaban nuestros antepasados el uso y venta de seres humanos como esclavos… quizás con el mismo con el que hoy intentan justificar la exclusión de los pecadores de la Mesa del Señor…. quizás con el mismo que utilizan para justificar una posición de privilegio con respecto a otros hermanos “inferiores”.

“El ‘siempre se ha hecho así’ es un corazón cerrado y Jesús nos ha dicho: ‘os enviaré el Espíritu Santo y Él os conducirá a la verdad plena’. –dice el Papa- ¡Si tienes el corazón cerrado a la novedad del Espíritu Santo, ‘nunca llegarás a la verdad plena! Y tu vida será una vida mitad y mitad, una vida remendada, remendada de cosas nuevas, pero sobre una estructura que no está abierta a la voz del Señor. Un corazón cerrado, porque no eres capaz de cambiar los odres”.

 

Paz y bien.

 

Gabriel López Santamaría.

 

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Padre de dos hijos, pertenece a la Orden Franciscana Seglar. Es fundador de pazybien.es y de Católicos en Red.

Padre de dos hijos, pertenece a la Orden Franciscana Seglar. Es fundador de pazybien.es y de Católicos en Red.

Franciscanos Anglicanos.

Fray Gabriel, el ángel de los desprotegidos de Colombia.