Conversando con Clara de Asís

Después de reflexionar qué podía escribir para Santa Clara, se me ocurrió hablar con Clara en persona, cuyo Espíritu habita en las hermanas que vivimos esta Forma de Vida, y aquí os dejo este regalo.

 

  1. Hermana Clara ¿Cuál fue tu primera experiencia cuando entraste en el monasterio de S. Damián?

 

Mi primera experiencia y acierto fue abandonarme en los brazos del Señor, ya que era lo que yo buscaba y deseaba: la libertad de servir al Señor en pobreza, desprecio del mundo…Él fue mi guía, puesto que aquello era obra Suya, que sin Él no podría nada. Él fue siempre el que alimentaba y protegía aquel pequeño rebaño que había puesto en mis manos. Es de apreciar también el gran apoyo recibido de la columna y sostén nuestro, el hermano Francisco, al que el mismo Señor lo utilizó como mi inspirador fiel y fiable, un instrumento puesto a nuestro lado para que juntos con el mismo espíritu y proyecto de vida pudiéramos caminar cada día de bien a mejor. Con aquella primera fraternidad de Francisco tuvimos una relación intensa y profunda, ellos predicando por el mundo y nosotras viviendo el Evangelio en pobreza y fraternidad. Abandonarse en el Señor y acoger con un corazón noble a sus mensajeros.

 

  1. Hoy hay un poco de confusión y desanimo en nuestra forma de vida, ¿Qué nos dirías tu madre?

 

Habría que ver qué fue lo que poco a poco, lo fue originando…porque son cosas que realmente suceden poco a poco, cuando buscamos quizá bajar el listón del Evangelio y queremos menos exigencia, menos compromiso y menos responsabilidad…O queremos cambiar o mezclar otras espirituales y carismas, existentes o inventadas por vosotras mismas.

Confusión– se confunde  quien vive, o quien quiere vivir otra vida y mezcla…y al final no sabe ya cuál es la suya, se pierde…

Se confunde quien se va tras otras formas de vida, que suenan muy buenas y santas, pero no es la suya.

Se confunde quien se deja guiar por alguien que no conoce nuestro Carisma, nuestra forma de vida dejándose llevar por la reputación o buena fama de dichas personas.

Lo nuestro hermanas, es tan claro, sencillo, humilde, sin ruido…que no cabe la confusión. Y si hay confusión es porque nos estamos yendo por otro camino, quizá queriendo hacerlo “nuevo”, a nuestra conveniencia y comodidad; y eso ni es Carisma, ni es Espiritualidad, ni es Evangelio…

Desanimo– es otra palabra que me cuesta entender dentro de la Carisma que hemos recibido.

Sois vosotras las que os toca vivir este tiempo con creatividad, con dinamismo, en movimiento constante; porque el agua que no se mueve, que no corre, se pudre.

Si aparece eso que llamamos desanimo, también os tenéis unas  a otras para inyectaros fortaleza, ilusión, alegría etc. No vivan solas, el Señor os ha dado hermanas.

También es verdad que la fragilidad humana está presente, que los años y la enfermedad están, pero os digo, que ni esto les puede apartar del camino emprendido, ni desanimaros;  simplemente es una invitación a vivir el Evangelio desde la verdad y la realidad personal de cada cual cuando la fuerza te fallan y la salud se ausenta.

Mirad, una hermana sana y fuerte, da su “todo”, en esos momentos de vida y una hermana mayor y enferma, también da su “todo” de otra manera.

Haced del Señor vuestro centro, vuestra respuesta para que se disipe la confusión y fomentad más la comunicación y dialogo entre vosotras.

¿Cómo andáis en esas relaciones fraternas?

Saber decir; gracias y perdón

¿Cuidáis las pequeñas detalles?

¡Volved al Señor, volved a vuestra fuente, renovaos, levantaos, se acerca, ya está aquí vuestra liberación!

Ánimo hermanas Carísimas, camino a tu lado, estoy aquí…

 

  1. ¿Tú crees que estamos viviendo esta forma de vida como el Señor te inspiró?

En cuanto a lo externo como el hábito, las penitencias, dormir en un colchón de sarmientos etc.  No lo estamos viviendo; pero en cuanto al espíritu como el desapego de las cosas materiales, el vivir con alegría lo que quiere la vida en fraternidad, la vida de oración etc. si loe estamos viviendo y esto para mi es lo principal.

  1. ¿Qué hacías para atraer a tantas jóvenes a S. Damián? ¿Cuál era tu vocacional pastoral?  

Mi vocación  pastoral fue el Santo Evangelio, encontrarme con el libro de la Vida y hacerla vida en mí. De ella saciaba mi sed, me fortalecía cada día y cada instante.  Al principio pensé que aquello era bastante difícil para otras hermanas, pero mi gozo y mi alegría se aumentaban cada día al ver cómo poco a poco la mano de Dios me acercaba más compañeras. Y cada día que pasaba y aumentaba el número de hermanas fue descubriendo que el  lenguaje de Dios es vivencia, es conocimiento, es el comportamiento coherente con la forma de vida que elegimos vivir como ofrenda pura e intachable a Dios. Que solo dando testimonio, se puede hablar de Dios y entonces con mucha entrega y fidelidad viví  la propia vida un reflejo de Dios.

Oír Su palabra, contemplarla en cada cosa y cada instante, hacerla mía,  hacerla vida. Hermana mía muy amada, solo y solo desde una profunda experiencia de Dios se puede predicar el Evangelio. Mi vocación pastoral fue vivir desde la ermita de S. Damián abrazando la vida Evangélica con una actitud que la aprendí tanto de mi sostén y columna nuestro Padre San Francisco y que lo tomé muy a pecho como por la inspiración divina, siempre disponible a cumplir su santa voluntad y nunca la mía propia: Era y sigue siendo muy importante  la actitud de la fraternidad universal que aspira que todos los hombres vivan el don del amor. Esa fraternidad que no conoce barreras, desde la entrega generosa y desde una acogida mutua, cercana, comprensiva, desde el perdón y desde un reconocimiento del otro y de la potra como el rostro viviente del Dios mismo.

 

  1. Hermana Clara ¿qué opinas tú de la vocación tardía? ¿qué te parece?

Dios llama a cada alma cuando cree conveniente. La vocación es siempre un conocimiento maravilloso y una entrega total a Aquel que nos ha llamado para vivir su palabra, para vivir el Evangelio y da testimonio de Él. Él es el tesoro escondido, por eso se deja todo para encontrar al TODO, que es el TESORO.

 

  1. ¿Cómo extender hoy el Reino de Dios, cómo Evangelizar – como respuesta a nuestra sociedad, en sus vacíos, sus sin sentido, su en-saciedad de valores…todo del amor?

Pues yo seguiría con los ojos fijos en Jesús, porque desde El encontraría la respuesta. Pienso que actualmente la manera de evangelizar es primero humanizando, es decir desde nuestras fraternidades dar ejemplo de que nuestras relaciones son humanas, llenas de cariño de ternura y cercanía; y  mirando hacia a fuera mirando a las personas que puedan acercarse a nosotras les  ayudaría darse cuenta de lo valiosos que son como personas y de la capacidad que tiene dentro para amar, porque creo que  lo que está salvando al mundo y lo seguirá salvando es el amor, así como conclusión tanto desde dentro como desde fuera:

Dar a todos el amor que yo recibo del Señor y que se ha manifestado a lo largo no solo de mi vida sino de todas las hermanas que han pasado por esta forma de vida.

 

  1. Cuando muchos hermanos, seguidores de tu sostén Francisco empezaron a abandonar la Orden, ¿Cuál fue tu actitud como hermana pobre que se sentía como miembro de la misma Orden?

El Señor me concedió la gracia de permanecer fiel a lo que Francisco intuyo que era el camino que el Espíritu quería para nosotros, y yo permanecía afianzada en esto, e incluso con más fortaleza, sabía que la intuición de Francisco era del Señor y que yo obedecía al Señor siguiendo a Francisco, por eso me mantuve cercana a todos los hermanos y traté de ser espejo y ejemplo para ellos, es verdad que algunos no entendieron, pero también es verdad que los que sí lo entendieron siguieron extendiendo el carisma, y fijaos que aún hoy en día se sigue viviendo.

...

Sí creo que la mejor manera es vivir aquello en lo que creemos y en los que tantos hermanos y hermanas han sido fieles y así dejaremos a los demás un noble ejemplo con poquísimo esfuerzo, porque nosotros hacemos poco comparado con lo que el Señor hace con nuestra colaboración.

 

  1. Tú fuiste la mujer fuerte. Te enfrentaste con el papa para conseguir el deseo que querías para vivir tu seguimiento (el privilegio de la Pobreza y tu Regla). ¿Qué dirías hoy a la mujer cristiana consagrada que como en tu época sigue experimentando las mismas limitaciones dentro de la iglesia y en la sociedad? ¿Cuál es su rol en la construcción eclesial y social?

Carísima hermana, antes que nada, quiero felicitarte por confrontarte sobre nuestra Forma de vida y por venir a mí, tu hermana y tu sierva.

Es verdad, para mí, hna. Clara, no fue fácil defender y luchar tanto por el Privilegio de la pobreza como por la Regla de nuestra vida; cosa que en mí tiempo, todas la evitaban, o simplemente no elegían…

Yo, mujer, que en mi tiempo poco se le valoraba y tenían en cuenta, estaba convencida de lo que el Padre de las  misericordias me regalaba para vivir, <<te invito hermana a que te mantengas firme y fiel a la vocación recibida del Dador de todo bien. Si tú estás convencida a lo que has sido llamada a vivir, convencerás. Trabaja con ahínco noche y día. Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro para que se vea que todo es don y gracia de Dios. Lo que convence es el testimonio de vida. <<Tu vive el Evangelio>> y lo demás vendrá por añadidura. ¡Vive! Con alegría el carisma que el Espíritu Santo nos ha regalado. No te apartes del camino empezado por consejo de nadie.

Para mí fue una gozada, una delicia vivir bajo la mirada de mi Padre de las misericordias, el Santo Evangelio, en pobreza, en fraternidad, en un continuo canto de alabanza. Sí, fue una gozada, con todo lo que conlleva una vida de fraternidad en comunidad. Lo importante siempre prevalecía y prevalece.

Para una buena construcción es necesario poner buenos cimientos, hondos, profundos…

Os repito quiero que se identifiquen con su propio Carisma y lo vivan, y no de cualquier manera, ya está construyendo y aportando luz a la iglesia y a la sociedad. Sed abiertos y acogedoras con todos, no juzguéis a nadie aunque su pecado sea evidente. No podéis dar lo mismo que la corriente da…

Que las que se acerquen a vosotras se lleven al Señor y su bendición.

Cuidad vuestra pobreza interior….

  1. Hermana Clara ¿cómo vivirías hoy la clausura? ¿la elegirías para vivir tu Carisma?

La Clausura no es un fin sino un medio que facilita la vivencia de la vida consagrada que comenzó en la antigüedad con la forma de vida  de monacato desde  los primeros siglos, en la cual el consagrado se separaba del mundo para dedicarse solo a Dios en lo llamado “fuga mundi”. Después la iglesia  la aplicó para las mujeres que querían vivir la vida religiosa porque en aquellas entonces no había otra forma de vida sino la vida contemplativa. Era también un modo de proteger a la mujer, que en la sociedad medieval vivía  protegida frente a la inmoralidad social de la época, las guerras, cruzadas…etc.

Por otra parte la clausura para mí no era impedimento  alguno  sino un medio como lo he dicho antes, de vivir la VC, un modo de relacionarse con el Señor libremente en el aposento del alma.

Hoy en día, si tuviera que elegir la clausura en el Carisma franciscana, no me importaría mucho porque nuestra Carisma  tiene sus pillares en  la fraternidad, la oración, la pobreza –minoridad. Ahora, la iglesia puso la clausura para toda la VC pero cada  congregación o institución tiene su  forma de vivirla distinta a la otra. No nos podemos  meter en el mismo saco. Cada Carisma es  único y distinto y cada fundador  tiene su manera de vivirlo según la misión de cada.

Los tiempos han cambiado. Antes, en el Carisma franciscana  había hermanos que eran limosneros, que proveían a las hermanas  con las limosnas  pero hoy las hermanas tienen que  proveerse ellas mismas con el trabajo de sus manos. Necesitan también  ir al médico cuando enfermas, no como antes que los médicos  venían a los monasterios, tienen que ir al arreglo de documentos, comprar… por eso tienen que salir de clausura  aunque esto no quiere decir que  rompe la clausura. La  clausura no significa “encerramiento” sino es un llamamiento a la solidaridad, cercanía a los que nos acercan para compartir sus vidas,  dificultades, buscando  alivio, consejo, buscando al Señor.

 

  1. ¿Madre Clara que crees tú que le sobra o le falta a tus hijas para que podamos vivir más unidas a Cristo tu ideal por el que tu luchaste hasta el último momento de tu vida?

Creo que  hay que vivir de la Palabra, que el Evangelio penetre poco a poco en vuestro corazón, para hacer vida vuestra fe en Jesús, así como es fundamental el vivir ese silencio que os ayuda a mantener el espíritu de oración y devoción al cual deben servir todas las cosas, silencio de escucha para percibir al Señor en las hermanas, en los acontecimientos de nuestra vida y en nuestro propio corazón, vivir discerniendo la voluntad del Señor y preguntarle cómo nos enseñaba Francisco : “Señor que quieres que haga” para poder ser fieles   a aquello que prometimos al Señor el día que nos entregamos a su servicio en una vida en obediencia en desapropio y en castidad, así creceremos cada día fundamentadas en el Señor y no en los bienes de este mundo, porque hemos entregada la vida para ganar el ciento por uno  que el Señor nos regala.

 

  1. Hermana Clara ¿Quién fue personalmente Francisco de Asís para ti y para tus hermanas? ¿Qué dirías hoy respecto a ello?

Carísima hermana, no tendría bastantes palabras para describir quien fue y debe seguir siendo este santo varón para mí y para mis muy amadas hermanas e hijas. Lo pienso y la verdad me faltan palabras. Más qué diré, al encontrarme con Francisco fue el don de mi vida. Dios sabe lo que realmente necesitamos para llevar a cabo su obra. Es verdad y siempre será  así que la llamada es de Dios, dador de todo bien pero también Él utiliza sus propios instrumentos para que  atentos a Él y a través  de ellos podamos realizar plenamente su proyecto en nosotros. Y, qué bonito y qué precioso encontrarse con quien posee tu misma alma, ese otro que será  el alma gemela para que apoyándose mutuamente y con un mismo deseo y espíritu se pueda llegar juntos a la meta que no fue nunca otra que acercarse cada vez más al Señor. Fue una relación de mucha calidad tanto en lo humano como en lo espiritual.

De aquella alma nos manaba la gracia de Dios. Un santo varón que siempre nos indicó cómo caminó hacia delante, diría yo,  viendo nuestro deseo y nuestra determinación, no dudó nunca en llevarnos hacia Dios.

Me sentía confirmada en este camino cuando él nos decía que cuidaría de nosotras con esas palabras <<…quiero y prometo, por mí mismo y por medio de mis hermanos, tener siempre de vosotras, lo mismo que de ellos, diligente cuidado y especial solicitud».

Hermana, para mí es una gran pena que en lo que llaman la autonomía haya un casi total aislamiento dejando por los suelos este bello y maravilloso don de la reciprocidad entre la primera y la segunda Orden.  A Francisco tampoco lo percibo caminando por otro camino distinto que el que él trazó y cumplió fielmente. Creo que para mí la promesa de Francisco no es sino una unión de hermanos y hermanas con un mismo proyecto de vida.  Que se sirvan de estímulo y de aliento tanto unos para los otros, que estén presentes en tiempos de dificultad y de alegría, en un compartir fraterno y espiritual.

 

Paz y bien y Feliz Solemnidad de nuestra Madre y Hermana Clara, sierva indigna de Cristo.

 

Hna. Catalina Mª Inmaculada  Ohp

 

 

La hermana Catalina María Inmaculada pertenece a la Orden de Hermanas Pobres de Santa Clara (Clarisas) y nació en Kenia en 1984. Actualmente reside en el Convento de Jesús a la Columna, Belálcazar - Córdoba (España)

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