Carta abierta a una Europa desmemoriada.

Aylan y su hermano Galib (los niños de la playa)
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Aylan y su hermano Galib (los niños de la playa)
Aylan y su hermano Galib (los niños de la playa)

Queridos hermanos europeos

La indignación que me produce vuestra indiferencia ante el drama de los refugiados no tiene límites. Imposible no llorar ante las imágenes de niños ahogados.

Pero también es imposible no recordar que vuestra riqueza, vuestra cultura, todos los privilegios de los cuales disponéis han sido fruto en gran parte de la expoliación del Tercer Mundo. ¿Es que no recordáis lo que sucedió en siglos pasados? España, Holanda, Italia, el Reino Unido, Alemania, Francia ¿no habéis tenido un pasado colonialista?

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Y de  vuestras hambrunas, que expulsaron a tantos compatriotas, en el siglo XIX y en el XX tampoco recordáis nada?

Mis antepasados vinieron de los barcos, de España y de Italia. Los de mi esposo también. La Argentina era un país que poblar. Igual que vosotros en el siglo XXI.

¿Por qué no aceptáis este privilegio que os da la historia para reparar tanta barbarie y saqueo y nos ponéis a pensar en una solución? ¿Cómo es posible que en cualquier casa pobre de nuestra América Latina donde comen dos comen tres, y vosotros preferís preocuparos más por las  mascotas que por los seres humanos?

En especial me dirijo a los cristianos de cualquier denominación. Sé que muchos de vosotros os habéis involucrado en socorrer a las víctimas de esta catástrofe. Y que  por eso estáis sufriendo persecución

Sin embargo, me permito recordar a aquellos que no descuidan el culto, que Jesús José y María fueron migrantes y refugiados. Jesús nos recuerda siempre que en al final  de los tiempos se nos   juzgará por nuestra compasión  por los hambrientos, los perseguidos, los sufrientes. Claro que para recordar esta parte del Evangelio y sentirla como un aguijón hace falta tener fe. Algo que dudo de muchos de vosotros, por las fotos que nos llegan. En especial la de ese niño.

Maria Cecilia Jaurrieta de La Porta

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Escrito por Cecilia Jaurrieta

Maria Cecilia Jaurrieta esta casada y tiene cinco hijos y seis nietos. Profesó en al Orden Franciscana Seglar en 1986.
Es bioquímica y ha colaborado con distintos medios graficos y radiales franciscanos como NUEVA POMPEYA y EL MENSAJERO DE SAN ANTONIO. Ha publicado varios trabajos relacionados con la religiosidad popular en la Editorial San Pablo. Ha recibido capacitación en mediación comunitaria con la cual ha enriquecido los talleres de educación para la paz que anima desde 1998.

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