¿Adónde hay un libro de quejas en la Iglesia?

Si algo queda claro de la encíclica Evangelii Nuntiandi es que la Iglesia está para evangelizar. Es decir cumplir con el mandato de Jesús. Si lo entendemos radicalmente hasta el mínimo ladrillo de sus templos,  colegios y capillas  debe estar realizando esa misión. Lo otro es bastardear el Mensaje. Lo otro es manipularlo al pobre Jesús utilizándolo para fines non santos.

Resume muy bien Juan Mateos en Cristianos en Fiesta: “La Iglesia es el grupo de hombres, reconciliados entre sí y con Dios, que creen en Jesús, el Mesías (1 Juan 5,1), el Hijo de Dios, e impulsados por el Espíritu quieren acompañarlo en su labor salvadora, en la realización del Reino de Dios en la tierra. Es el grupo de colaboradores de Dios (1 Tes 3,2; 1Cor 3,9), que llevan el mensaje de reconciliación (2,Cor 5,19), embajadores de Cristo por medio de los cuales Dios exhorta al mundo a dejarse reconciliar”.

San Francisco de Asís vivió apasionadamente esta misión, tanto que es como un ícono siempre actual  del anhelo del Redentor.

 La misión de los seglares.

Los laicos están llamados a reconocer aquellos valores evangélicos que hay en la comunidad humana y pro-ponerlos cuando están ausentes.

La Regla de los franciscanos seglares, promulgada durante el pontificado de Pablo VI expresa con luminosa claridad cuál es nuestra tarea:

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  1. De la misma manera que el Padre ve en cada uno de los hombres los rasgos de su Hijo, Primogénito de muchos hermanos (22), los Franciscanos seglares acojan a todos los hombres con ánimo humilde y cortés, como don del Señor (23) e imagen de Cristo.El sentido de fraternidad les hará felices y dispuestos a identificarse con todos los hombres, especialmente con los más humildes, para los cuales se esforzarán en crear condiciones de vida dignas de criaturas redimidas por Cristo (24). 14. Llamados, juntamente con todos los hombres de buena voluntad, a construir un mundo más fraterno y evangélico para edificar el Reino de Dios, conscientes de que «quien sigue a Cristo, Hombre perfecto, se hace a sí mismo más hombre», cumplan de modo competente sus propios deberes con espíritu cristiano de servicio (25). 15. Estén presentes con el testimonio de su vida humana y también con iniciativas eficaces, tanto individuales como comunitarias, en la promoción de la justicia, particularmente en el ámbito de la vida pública, empañándose en opciones concretas y coherentes con su fe (26). 16. Consideren el trabajo como don de Dios y como participación en la creación, redención y servicio de la comunidad humana (27).[/themify_box]

Lamentablemente después del Concilio hemos vivido una creciente involucion “ad intra”, como una amurallamiento interno que nos ha clericalizado. Los seglares han buscado la comodidad de las sacristías sintiendo que ejerciendo  muchos ministerios acomodados a la “estructura” ya habían cumplido con su misión. Son contados los que se involucran en tareas sociales y de promoción humana y lo hacen en soledad absoluta. ¡Como si fuera algo diferente de su compromiso apostólico!. Y si lo hacen no son registrados ni acompañados ni promovidos  por sus respectivas fraternidades. La Regla es letra muerta y cada uno anuncia el evangelio como puede…. Si la Iglesia existe también lo está para que todo se viva en comunión… El envío es de dos en dos. Nunca en soledad.

Lo voy a pensar

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He ofrecido en incontables oportunidades-podría escribir una antología- proyectos para animar a los seglares a sumergirse en un mundo hostil y afrontar la misión con recursos actuales tareas para las cuales me capacité oportunamente. Me guíaba la intención de popularizar haciéndolas accesibles a la gente común. Y en reiteradas oportunidades –sin que mediara ningún pedido de remuneración ya que practico el “gratis date”-me dirigí a los responsables de los edificios religiosos para pedir un cobijo en donde animarlos. Y siempre recibí (con contadas excepciones) el “lo voy a pensar” de respuesta.

A ver explíquenme porque soy muy lela ¿Quién querrá ayudar a que se prevengan o solucionen conflictos, a que la gente piense por si misma y no por los relatos de los medios? ¿Alguno cree que a los políticos o a los periodistas que viven de la fractura y de la discordia darán espacio en sus sedes partidarias para algo semejante?

Y qué decir de cuando alguien propone una misión concreta que permanece huérfana por falta de marco jurídico eclesial. Es como lo que a veces pasa en la sociedad civil… Terminamos siendo laicos autoconvocados porque los dirigentes no nos representan. ¿Nadie oyó hablar del principio de subsidiariedad?

Pero mientras tanto observé atentamente el patrocinio de cursos de yoga, apoyos al “tarot cristiano” (¡¿), cursos de danzas árabes y padecí pacientemente negativas a armar grupos de oración, ecologistas, etc.

Las formas de vida

¿Es que nadie se ha dado cuenta de la magnífica proyección de las reglas de la familia franciscana en la sociedad? Por no extenderme mencionaré una: la administración del poder en forma colegiada. ¡Cuántos errores se evitan cuando el gobierno de algo se fundamenta en el consenso, el dialogo fraterno! Una mesa sostenida por una pata se cae. Cuando las patas son cuatro la estabilidad es máxima. ¡Que riqueza maravillosa el poder abortar el individualismo salvaje que es “homicida por naturaleza”!

Los dueños de los ladrillos

¿Quiénes son los dueños de los templos? ¿De dónde han salido las construcciones sino de la limosna del Pueblo de Dios? ¿Y por qué cuesta tanto utilizar esos lugares para evangelizar?

No digo que no haya que controlar ni supervisar, pero tal vez esto exige un trabajo extra que puede sobrecargar las tareas de los administradores.¿ Y por qué no estar abiertos a la creatividad del Espíritu Santo?

El libro de quejas

libro de quejas.jpg_274898881Cuando allá lejos y hace tiempo propuse un libro de quejas en mi parroquia, por razones obvias no tuve suerte. La queja podía ser anónima. Y aunque algún “loco” pusiera algo inconveniente habría que escucharlo. ¿No es que los locos y los niños dicen siempre la verdad?  ¿Qué mejor oportunidad de escuchar la voz del pueblo sin retoques almibarados y temerosos? Sin autocensura ni filtros.

Y como no debe haber denuncia sin propuesta seguiré buscando esta vez en el vasto mundo que nos abre la cibernética  adonde ofrecer estas mínimas semillas de concordia que me siento impulsada a sembrar.

Ninguna de las “autoridades” de mi orden me ha contestado esta pregunta, tal vez por irreverente o insolente. ¿Por qué si mi Regla me impulsa a trabajar por la justicia y la paz, siempre lo debo hacer a título individual? ¿Por qué nunca nadie me acompaña?

Maria Cecilia Jaurrieta OFS

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Escrito por Cecilia Jaurrieta

Maria Cecilia Jaurrieta esta casada y tiene cinco hijos y seis nietos. Profesó en al Orden Franciscana Seglar en 1986.
Es bioquímica y ha colaborado con distintos medios graficos y radiales franciscanos como NUEVA POMPEYA y EL MENSAJERO DE SAN ANTONIO. Ha publicado varios trabajos relacionados con la religiosidad popular en la Editorial San Pablo. Ha recibido capacitación en mediación comunitaria con la cual ha enriquecido los talleres de educación para la paz que anima desde 1998.

Desde el silencio de la orilla

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